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Los están usando como cabeza de turco y ellos, de momento, no pueden hacer otra cosa que callar.
Pero la venganza se sirve fría y no tardará en llegar la ocasión de ajustar cuentas, con Margarita Robles y con el infame Gobierno Sánchez.
Los agentes secretos, en España como en cualquier servicio de inteligencia que se precie, tienen prohibido hablar.
Ese silencio, que en democracias normales los protege, en el sanchismo los deja inermes: no pueden defenderse, no pueden desmentir, no pueden explicar.
Por eso el cabreo en el CNI es sordo, pero es brutal.
Y el objetivo tiene nombre y apellido: Margarita Robles.
Ceuta – ANTENA 3 NOTICIAS…
El CNI y las Fuerzas de Seguridad enviaron una veintena de avisos sobre la entrada masiva en Ceuta pic.twitter.com/Qkw3iH9CfQ
— Fuera de TV (@FueradeTv) September 12, 2026
La cabriola de Robles
El 25 de agosto, en el Congreso, la ministra de Defensa defendió al CNI a cara descubierta. Frente a la versión de Fernando Grande-Marlaska, reconoció que los servicios de inteligencia habían avisado de la concentración convocada para que miles de marroquíes entraran en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono. Aquello desató una guerra interna en el Gobierno.
Robles acabó plegándose. Primero, con un comunicado —pactado con Moncloa y enviado en nombre del CNI el pasado miércoles— que admitía que el Centro «no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30». Después, este jueves, rematando la faena: «hay escenarios que son absolutamente imprevisibles», dijo, añadiendo que se sentía «muy orgullosa» de la unidad del Gobierno. En «La Casa», como se conoce internamente al CNI, lo llaman por su nombre: un falso mea culpa.
Miguel Angel Pérez Triano esbirro y lacayo del amo, tiene razón. Madrid Ceuta España Caballas Ayuso El 12 El PP Vivas Feijóo Psoe Moncloa Marruecos Madring Ceutís Pedro Sánchez CNI Ferraz Marlaska Mohamed VI Trampolín Margallo Begoña Gómez Invasores #MalasLenguasN #LaSextaXplica pic.twitter.com/WeHCNiQESe
— Gladiator Of Peace (@holidayshappy96) September 12, 2026
Un chivo expiatorio con nombre y cifra
Fuentes de inteligencia consultadas por El Español hablan de «gran decepción» con la ministra por haberse plegado a los intereses políticos de Pedro Sánchez. En el CNI se considera que el Gobierno ha abusado de su silencio obligatorio, convirtiéndolo en escudo político justo cuando todos los demás no paran de hablar.
El propio proceso de defensa dejó una fisura inesperada: Robles llegó a revelar que había «25 agentes sobre el terreno» en Ceuta, un dato que nunca antes se había desvelado sobre el número de efectivos de los servicios secretos en una operación. A eso se suma la inquietud por la desclasificación de informes que, según fuentes del propio Centro, ha destapado protocolos y métodos de trabajo que «comprometen la seguridad nacional». No es la primera vez que el CNI paga los platos rotos de una crisis política: en 2022, el Gobierno destituyó en días a su directora, Paz Esteban, tras el escándalo Pegasus.
Nadie, sólo el CNI, la policía, el ejército, el presidente de Ceuta, cualquier ceutí que se asomase a la ventana y mirase a Marruecos… https://t.co/tTGpq2X9lv
— Bart0 (@Bart045603771) September 13, 2026
Lo que dicen los propios papeles
Los documentos desclasificados por Moncloa no dejan mucho margen para la ambigüedad. El 27 de julio, una fuente de la Delegación del Gobierno escribe al CNI-Ceuta: «Reunión urgente con ciudad, cnp y gc para tema nadadores». Dos días después, a las 13.52 horas del 29 de julio —24 horas antes del asalto—, el CNI avisa: «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h (…) Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores». La respuesta de la Delegación: «Sus rilas».
Ese mismo día, el CNI alertó también al Servicio de Información de la Guardia Civil y envió una «alerta temprana» a los servicios de inteligencia marroquíes. Los propios papeles, en definitiva, confirman que el CNI sí avisó, con tiempo, a Gobierno, Policía, Guardia Civil y a Rabat.
La grieta también se abre en Ceuta
El viernes dimitió Gonzalo Sanz, hasta entonces jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, después de que su superior, Miguel Ángel Pérez Triano, asegurara que Sanz no le había trasladado el aviso del CNI. Sanz lo desmintió en su propia renuncia: sí avisó, y los informes «demuestran la labor de aviso y alerta que se realizó desde la Delegación del Gobierno hacia los distintos ministerios». Es la crisis más visible dentro de otra, más silenciosa: la de un servicio de inteligencia que ha dejado de confiar en su propio Gobierno.
Marruecos, cansado de cargar con la culpa
A la tensión interna se suma la exterior. Marruecos ha rechazado públicamente ser «el chivo expiatorio» de la disputa política española, negando responsabilidad sin que se le hayan presentado pruebas y reclamando la devolución de quienes cruzaron irregularmente, algo que Rabat dice estar dispuesto a aceptar. El mensaje deja a Moncloa atrapada entre dos frentes que ya no le creen: sus propios servicios de inteligencia y el país al que necesita para gestionar la frontera.
Los agentes de «La Casa» seguirán sin poder hablar. Es su trabajo, es su juramento, y no lo van a romper. Pero el silencio obligado, cuando se usa para tapar los errores de otro, deja de ser discreción: se convierte en condena.
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