«Damos miedo al Estado y más que daremos». Es una frase del líder norcoreano Kim Puig-demont que ha purgado de forma fulminante a un ‘conseller’ que puso en duda el referéndum por exigencias de la CUP. De momento el separatismo da miedo entre los suyos, donde no se admiten disidentes. En el régimen que trata de instaurar el separatismo catalán, la disidencia se paga con la exclusión.Puigdemont amenaza a Rajoy: «Les molestamos, les damos miedo y más miedo les daremos»
Jordi Baiget se convirtió en la primera víctima del procés dentro del Govern. «El Estado tiene tanta fuerza que probablemente no podremos hacer el referéndum», fueron las palabras que le sentenciaron.
Puigdemont fulminó al consejero de Empresa y Conocimiento por saltarse la consigna de ignorar en público las evidentes dificultades para celebrar un referéndum unilateral de independencia. Puigdemont convoca su referéndum ilegal en Cataluña pero todo de palabra: nadie firma nada
Como dice El Mundo, Baiget, hombre de confianza de Artur Mas, dijo en voz alta lo que muchos llevan meses murmurando en privado: que es muy posible que esa votación no llegue a celebrarse, al menos en los términos de pulcritud democrática que el Govern ha prometido.
Baiget estaba dispuesto a acabar en prisión, pero no a que le toquen la cartera. Así y ante los requerimientos del Constitucional, reconoció sentir un cierto respeto, una inquietud derivada del riesgo de tener que afrontar de su bolsillo la parte alícuota del coste de montar un referéndum ilegal, como contó LD.
«Somos personas y nos preocupa no lo que a nosotros nos acabe pasando, sino lo que puedes estar provocando a tu familia. ¿Ir a prisión? Yo podría aguantar ir a la cárcel, pero no si van contra el patrimonio; pensemos en la familia, nuestras decisiones pueden afectar a nuestras familias», confiesa.
El titular de Cultura, Santi Vila, asumirá las funciones de Baiget después de que el president firmara su destitución. El trilero Puigdemont y la bolita de la independencia
Paradójicamente, Vila había cargado ayer, antes de conocer su nombramiento y la destitución de Baiget, contra la CUP, a los que había tildado de «compañeros de viaje incómodos». «Lo que me haría, en un momento dado, abandonar el Gobierno catalán sería ver que estemos al dictado de la CUP», afirmó, a pocas horas de que Puigdemont diera cumplimiento a la solicitud de los antisistema de relevar a Baiget.
La decisión deja claro que en el PDCAT no están todos a una con el referéndum ilegal. No lo ven nada claro. Salvador Sostres recuerda que «se olvida que este partido es más bien un conglomerado donde hay de todo: férreos independentistas y también personas como Baiget que no quieren arriesgar su patrimonio o como la consejera de Gobernación, Meritxell Borràs, que forzó ella misma la nulidad del concurso para comprar las urnas y acto seguido ir a suplicarle a la Fiscalía que le retirara la querella que le había interpuesto».
ABC lo resume así: Puigdemont y los personajes de los que se ha rodeado, tanto de la CUP como de ERC, mantienen un discurso profundamente antidemocrático y cada vez más radical.
Y Lola García da una clave muy interesante en La Vanguardia: «ERC actuó en público con prudencia, aunque es evidente que la baja de un conseller del PDECat le proporciona a los republicanos una pátina de independentistas insobornables frente a los dudosos exconvergente».
Puigdemont ha hecho un flaco favor a su partido.
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