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La tesis que los propagandistas de Génova 13 y sus sucursales mediáticas han estado difundiendo sin descanso es muy siemple.
El maquiavélico Pedro Sánchez es el aprendiz de brujo que lleva meses inflando artificialmente a VOX como ariete contra la derecha moderada, con el cálculo cínico de fragmentarla y bloquear cualquier mayoría absoluta del bloque del PP y en última instancia del centroderecha.
Si eso fuera cierta, que puede serlo en parte, la realidad es que se les ha ido el ‘monstruo’ de las manos: la explosión real de la inmigración ilegal y la inseguridad ciudadana, el deterioro económico palpable, la asfixia burocrática que viene de Bruselas, los escándalos de corrupción y el putiferio generalizado del sanchismo han disparado a los de Santiago Abascal mucho más allá de lo esperable, convirtiendo a VOX en una fuerza con crecimiento aparentemente sin techo.
Y eso, precisamente, tiene de los nervios a la camarilla de Sánchez, porque ya no controlan ni remotamente la narrativa ni el los movimientos en el tablero.
El PSOE se prepara para las elecciones autonómicas en Castilla y León con una sensación de incertidumbre.
A tan solo una semana del inicio de la campaña, el Partido Socialista reconoce que VOX podría dar la campanada y establecerse como una fuerza clave, tal como sucedió en 2022 al entrar en el gobierno junto al PP.
Fuentes internas admiten que su candidato, Carlos Martínez, no es el lápiz más afilado del estuche, pero tiene un perfil presentable.
En cualquier caso y eso es lo esencial, crece en los despachos socialistas la sensación de que el electorado de nuevo cuño, los que antes no votaban y mucho desencantado, tanto rural como urbano, parece inclinarse hacia los de Santiago Abascal.
Pedro Sánchez ya ha comenzado a actuar: este domingo apoyará a Martínez en Ponferrada, buscando movilizar a unos votantes que se sienten desmotivados tras los decepcionantes resultados en Extremadura y Aragón.
Sin embargo, la preocupación no se limita solo a Castilla y León.
El temor se extiende por todo el territorio nacional. En Murcia y Almería, las encuestas muestran un notable ascenso de VOX, que amenaza con superar a los socialistas en sus tradicionales bastiones.
En Cádiz y Málaga también se observa un aumento del apoyo hacia los verdes: ya no es solo el voto rural el que les beneficia, sino también el respaldo proveniente de capitales y municipios con alta población inmigrante.
Badajoz y Teruel emergen como nuevos focos de inquietud, donde el PSOE teme perder apoyo ante un VOX que capitaliza el descontento respecto a la gestión migratoria y económica. De cara a las inminentes elecciones andaluzas, la desmovilización entre los socialistas es palpable: muchos votantes históricos optan por abstenerse en autonómicas para reservar fuerzas para las generales.
Las encuestas retratan una situación ajustada. El último barómetro del CIS, publicado este viernes, revela un empate técnico: PP alcanza el 33,4% (28-38 escaños), PSOE se sitúa en el 32,3% (26-35) y VOX llega al 16,1% (11-19).
Otros estudios muestran variaciones: SyM Consulting estima que Vox podría escalar hasta un 20,5%, mientras que otra encuesta prevé al PP logrando 35 escaños sin alcanzar la mayoría absoluta. En provincias como León, Soria y Valladolid, el PSOE mantiene liderazgo, pero Vox ocupa la tercera posición casi en todos los territorios.
| Partido | % Votos (CIS) | Escaños estimados | Comparado con 2022 |
|---------|---------------|-------------------|---------------------|
| **PP** | 33,4% | 28-38 | +3,4 puntos |
| **PSOE**| 32,3% | 26-35 | +2,4 puntos |
| **Vox**| 16,1% | 11-19 | -0,7 puntos |
| UPL | 4,9% | 2-4 | Estable |
| Sumar | 5,1% | 0-4 | Nuevo |
En este contexto, Carlos Martínez ha lanzado una propuesta interesante: que gobierne la lista más votada, lo que podría abrir la puerta a pactos implícitos. «Estamos dispuestos a dejar que quien más votos obtenga asuma la responsabilidad», comentó durante un desayuno informativo. Esta estrategia busca anticiparse al riesgo de que PP y Vox sumen mayoría nuevamente como ocurrió en 2022 (31+13 procuradores). Mañueco ha preferido no valorar las cifras del CIS: «Es un ejemplo de degradación institucional». Por su parte, Martínez lo ha calificado de «horóscopo».
La inquietud socialista va más allá de Castilla y León. Emiliano García Page no ha dudado en criticar a Sánchez por prometer combatir la abstención en las generales: «¿Acaso nosotros nos damos por perdidos?». En Andalucía, los votantes desmovilizados complican aún más el escenario preelectoral. Además, Zapatero vuelve al escenario: el ex presidente hará campaña en CyL después de haberse ausentado en Aragón coincidiendo con revelaciones sobre unos polémicos 450.000 euros destinados a un asesor de Plus Ultra, la aerolínea rescatada por el Gobierno. No se ha aclarado si coincidirá con Sánchez.
- Rivalidades internas: Óscar Puente, ministro y exalcalde de Valladolid, no asistirá a actos en León ni Burgos debido a tensiones con representantes leoneses.
- Pequeños partidos: Podemos y Ciudadanos podrían desaparecer; Soria ¡Ya! y Por Ávila enfrentan riesgos similares.
- Participación: Un 43,6% considera que la situación actual en CyL es «mala o muy mala», según datos del CIS.
Vox no solo mantiene su posición sino que también gana terreno en las capitales con alta inmigración, alterando dinámicas históricas previas. En Extremadura negocia intensamente con PP; mientras tanto en Aragón complica formaciones gubernamentales. El PSOE evita hablar de desgaste tras ocho años bajo Sánchez; prefieren culpar a la «pereza» electoral.
Por cierto, hay algo curioso: En 2022 Vox pasó de tener un solo escaño a trece de golpe. Ahora el parlamento incrementa su número total a 82 procuradores por Segovia. Mañueco obtiene una nota media de 4,6 según el CIS; Pollán (Vox) apenas llega al 3,4. ¿No resulta irónico? A pesar de todo ello, un 28,1% prefiere ver a Mañueco liderando la comunidad.
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