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Va a intentar por todos los medios no hablar de VOX.
Difícil, porque estará Santiago Abascal en campaña y repetirá en Andalucía su ‘pueblo a pueblo’, que tan buen resultado le dio en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Y dejará Juanma Moreno que la socialista Chiqui Montero se cueza en su propia salsa y sus tremendos errores.
Moreno, presidente actual de la región, acelera su campaña electoral en Andalucía, disfrutando de un respaldo popular que casi roza la euforia.
Un sondeo de SocioMétrica para El Español indica que el 51,6% de los andaluces aprueba su gestión al frente de la Junta, lo que supone un incremento de seis puntos en comparación con 2022 y el doble que cualquier líder a nivel nacional.
Esta tendencia ha tomado por sorpresa a rivales como el PSOE, que ya reconoce en sus encuestas internas que VOX le supera en votos en Almería y pone en riesgo su segunda posición en Huelva, Cádiz y Málaga, tal y como expone un análisis detallado en Periodista Digital sobre las previsiones socialistas.
La decisión de adelantar los comicios al 17 de mayo no es fruto del azar.
Moreno busca aprovechar su momento favorable antes de que factores como la abstención o crisis en el ámbito sanitario puedan desgastar su ventaja. El PP aspira a lograr una mayoría absoluta sin alianzas, aunque para ello necesita captar un gran número de votos socialistas y mantener a VOX bajo control.
Curiosamente, entre los votantes del PSOE, un 30,6% valora positivamente la gestión de Moreno, mientras que hasta un 35,5% de los simpatizantes de Adelante Andalucía también le dan su apoyo. Esto parece ser una jugada maestra: el PP adopta el rol que tradicionalmente ocupaba el PSOE como gestor estable, arrebatando así la lealtad a antiguos votantes socialistas cansados de los conflictos en Madrid.
En el bando contrario, la desinhibida María Jesús Montero presenta un respaldo bastante débil del 17,6%, incluso inferior al que tenía su antecesor Juan Espadas.
Los sondeos dentro del PSOE prevén una caída drástica: pasarían de 30 a 25 escaños, lo cual sería el peor resultado autonómico desde el inicio de estas elecciones.
Parte de la militancia considera un «tiro en el pie» que Chiqui haya fichado a Salvador Illa para la campaña, tras su defensa del cupo catalán, un tema delicado en tierras andaluzas.
Escenarios provinciales y batallas clave
El mapa electoral se tiñe cada vez más de naranja y verde. En Almería, los datos internos del PSOE indican que ya lidera Vox. En las provincias de Huelva, Cádiz y Málaga, los seguidores de Abascal persiguen la segunda posición, lo cual podría relegar al PSOE a una posición menor. Por su parte, Moreno resta importancia al peligro que representa Vox, tildando al PSOE de «despistado», centrado en una figura como la de Montero, vista como una extensión del gobierno central y sus antiguos mandatos socialistas.
Para comprender mejor estas dinámicas, analicemos algunos números clave organizados en forma tabular:
| Partido | Aprobación gestión líder | Voto estimado (cambio) | Notas |
|---|---|---|---|
| PP (Moreno) | 51,6% | Mayoría absoluta posible | +6 pts vs 2022 |
| PSOE (Montero) | 17,6% | 25 escaños (-5) | Peor que Espadas |
| Vox | 72,1% apoyo a Moreno | Sorpasso en 4 provincias | Adelanto frena su crecimiento |
| Adelante Andalucía | 35,5% apoyo a Moreno | 8,1% querría a su líder | Descartan pacto con PSOE |
Confiado, Moreno espera repetir victoria sin necesidad del apoyo de Vox, advirtiendo sobre una «campaña dura y sucia» por parte del PSOE. Su estrategia se centra en «sacar a Vox del juego» y atraer ese voto socialista descontento. El dato revela que el 48,6% de los andaluces desea que él continúe como presidente; frente al escaso respaldo del 17,6% para Montero y apenas un 8,1% para Antonio Maíllo de Por Andalucía.
¿Qué pinta Vox y la izquierda fragmentada?
Por otro lado, desde Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, se cierra cualquier posibilidad de pactos con un PSOE bajo la dirección de Montero. Esta situación fragmenta aún más a la izquierda y beneficia las aspiraciones del PP. En localidades como Sevilla y Córdoba, las festividades propias del mes podrían influir notablemente en la movilización electoral justo después de la Feria de Sevilla.
El adelanto electoral ha resultado ser una jugada estratégica: permite a Moreno ganar tiempo mientras sorprende a sus adversarios desprevenidos. Si el PP logra captar ese electorado socialista descontento, podría alcanzar la mayoría absoluta. De lo contrario, aunque evite hablarlo abiertamente como si fuera una plaga, es probable que necesite contar con Vox.
Y entre curiosidades que salpican esta contienda: sorprende saber que el asombroso porcentaje del 72,1% de votantes de Vox aprueba más a Moreno que a su propio líder. Además, Montero solo dejará sus responsabilidades en Madrid cuando se convoquen oficialmente las elecciones. En el seno del PSOE andaluz, palabras como «desastre» resuenan entre sus miembros ante lo que se prevé como un batacazo inminente. Andalucía siempre ha sido cuna de sorpresas; promete así un 17-M repleto giros inesperados dignos de una novela intrigante.
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