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Entre los extranjeros nacionalizados con derecho a voto en España, no existe un bloque homogéneo.
Los datos del CIS, cruzados por El Debate, muestran una brecha nítida: el PSOE arrasa entre los marroquíes, mientras venezolanos, rumanos y cubanos son las únicas comunidades donde el centroderecha supera la mitad del voto.
La inmigración, convertida en cifra, resulta mucho menos previsible de lo que suele darse por hecho.
El PSOE logra el 53% del voto entre los nacidos en Marruecos con nacionalidad española: el porcentaje más alto que obtiene en cualquier comunidad extranjera del país.
VOX, en el extremo opuesto, se queda ahí en un 3%, su peor resultado entre todas las nacionalidades analizadas.
Sumando a Sumar y Podemos, la izquierda roza el 61% del voto marroquí, mientras el bloque PP–VOX se queda en el 28%.
Venezolanos y cubanos, la excepción de la derecha
El contraste más nítido llega de América. Entre los diez países con mayor número de nacionalizados, solo en dos la derecha supera la mitad del voto: los venezolanos (PP y Vox suman 59%) y los cubanos (53%). Son, no por casualidad, las dos comunidades con mayor experiencia directa de gobiernos de corte socialista en su país de origen.
El resto del electorado latinoamericano se mueve en la dirección contraria. Entre los dominicanos, la izquierda suma un 63%; entre los hondureños, un 61%. Los ecuatorianos, que son la comunidad con mayor número de nacionalizados de todas —por delante incluso de los marroquíes—, también votan mayoritariamente a la izquierda: 44% al PSOE y un 7% a Podemos-Sumar. Les siguen los colombianos, también con mayoría de izquierda, aunque con porcentajes más ajustados.
Rumanos: mucho censo, poco voto
Los rumanos también se inclinan hacia la derecha, pero su peso electoral es casi anecdótico: son la cuarta comunidad extranjera más numerosa, con más de medio millón de personas censadas, y sin embargo apenas 25.000 tienen la nacionalidad española. La razón hay que buscarla en la ley: mientras los iberoamericanos pueden solicitar la nacionalidad con solo dos años de residencia legal, los rumanos —como el resto de comunidades no iberoamericanas— están sujetos al régimen general de diez años.
Ese mismo requisito explica en parte por qué los marroquíes, siendo la mayor comunidad extranjera de España con 1.165.955 residentes legales, solo suman 297.559 personas con nacionalidad española, según el INE. Su peso político es hoy muy inferior a su peso demográfico, aunque va en aumento poco a poco, ya que las tasas de naturalización se mantienen estables.
El gran filtro: quién vota y quién no
De los 9,5 millones de residentes nacidos en el extranjero, solo 3 millones tienen nacionalidad española, y por tanto derecho a voto en generales. Y de esos tres millones, la participación electoral es tradicionalmente entre 15 y 20 puntos porcentuales más baja que la media nacional. La abstención, más que ningún partido, sigue siendo la opción mayoritaria entre los nuevos españoles.
¿Por qué votan tan distinto?
El propio análisis del CIS no establece una relación de causa y efecto, pero la pista más sólida está en la experiencia política de origen. Venezolanos y cubanos llegan de países gobernados durante años por regímenes que se reclaman de izquierdas, y esa memoria pesa en su voto en España; algo parecido, aunque más matizado, ocurre con Bolivia, cuyos nacionalizados son, tras los venezolanos, los que más apoyan al PP (29%), junto a británicos y alemanes (29% cada uno).
Para el resto de comunidades, el patrón responde más a la relación con las políticas de acogida, regularización y derechos sociales que ha desplegado cada Gobierno español en los últimos años, sin que el estudio permita atribuir el voto a un único factor económico o educativo. Lo que sí deja claro es que hablar de «voto inmigrante» como bloque único es, sencillamente, no entender los datos.
Un peso que todavía no decide, pero que crece
Con un censo nacionalizado que ronda los 2,6 millones de electores potenciales para generales y autonómicas, el impacto de este voto sigue siendo limitado en la mayoría de circunscripciones. Pero en los distritos donde los bloques se deciden por unos pocos miles de votos, y en los barrios de grandes ciudades con alta concentración de nacionalizados, el origen migratorio empieza a pesar tanto como la edad, la renta o el barrio a la hora de explicar una papeleta.
DÓNDE VIVEN Y DÓNDE VAN
Dónde viven los inmigrantes en España y cómo se reparten según su origen: los americanos se concentran en las grandes ciudades; los europeos, en zonas turísticas; los africanos, en áreas agrícolas; y los asiáticos presentan el perfil más urbano.
El texto sitúa en 10,1 millones las personas nacidas fuera de España, el 20,4 % de la población, aunque mezcla esta categoría con la de extranjeros: haber nacido en otro país no implica carecer de nacionalidad española. La población ha aumentado en 2,2 millones en cuatro años, medio millón en el último. A este escenario se añade la regularización iniciada en abril, que el Gobierno calcula que alcanzará al menos a 500.000 personas, frente a las más de 840.000 en situación irregular estimadas por Funcas. Regularizar su situación no significa necesariamente incorporarlas al padrón: pueden estar ya empadronadas.
La distribución es desigual. Alicante alcanza el 31 % de población de origen extranjero, y Baleares y Gerona rondan el 30 %. En cambio, Zamora, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Jaén, Cáceres y Badajoz permanecen por debajo del 10 %.
América domina en las ciudades. Con casi cinco millones de residentes, aporta aproximadamente la mitad de la población nacida fuera de España. Destacan Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina y Perú. Los colombianos se acercan al millón y los venezolanos a los 700.000, unos 130.000 de ellos en Madrid. Entre las comunidades de origen extranjero, los venezolanos encabezan Madrid; los argentinos, Barcelona; y los colombianos, Valencia, Zaragoza y Sevilla. En 17 de las 20 ciudades más pobladas predomina un origen americano; las excepciones son Murcia, Málaga y Granada, donde destaca Marruecos.
Europa se concentra en las costas y las islas. Sus 2,4 millones de residentes representan alrededor de una cuarta parte de la población de origen extranjero y el 5 % del total. Se distribuyen principalmente por zonas turísticas mediterráneas y andaluzas, los archipiélagos y la frontera portuguesa. Rumanía aporta la mayor comunidad europea, con más de medio millón de personas y una presencia destacada en áreas rurales; según el texto, es la única gran comunidad que retrocede.
África tiene especial presencia en las zonas agrícolas, sobre todo en Almería, Lérida, Gerona y Murcia. El artículo cifra esta población en 1,4 millones, aunque el porcentaje del 3,4 % que le atribuye no concuerda con ese total. Marruecos es el principal país de nacimiento, con 1.166.000 residentes, y encabeza las comunidades de origen extranjero en 21 provincias, incluidas las cuatro catalanas.
Asia presenta la concentración más urbana, con especial presencia en Cataluña y el País Vasco. China es el principal origen, seguida de Pakistán, India, Filipinas y Bangladés.
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