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NUEVO VARAPALO JUDICIAL EN LA POLÍTICA VALENCIANA

La Fiscalía pide prisión para el hermano de Ximo Puig: falsedad documental y el laberinto de las subvenciones

El Ministerio Público solicita cuatro años de cárcel para Francisco Javier Puig Ferrer por un supuesto fraude en ayudas públicas a través de facturas falsas

Periodista Digital 22 Jul 2025 - 14:00 CET
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La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado la apertura de juicio oral y una condena de cuatro años de prisión para Francisco Javier Puig Ferrer, hermano del expresidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, por su presunta implicación en un entramado de falsedad documental y estafa agravada relacionado con la obtención de subvenciones públicas. El asunto, que lleva años en el foco mediático y político, reaviva el debate sobre la gestión de los fondos públicos y la transparencia en la concesión de ayudas para el fomento del valenciano en los medios de comunicación.

El escrito de acusación, presentado este martes ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Valencia, detalla un supuesto esquema de fraude que habría tenido lugar entre 2015 y 2018. Según el Ministerio Público, Puig Ferrer, como administrador de las empresas Comunicacions dels Ports SA (CDP) y Masmut Produccions SL (MMP), habría simulado gastos mediante la emisión de facturas ficticias, duplicadas y cruzadas con empresas vinculadas. El objetivo: inflar la cantidad de subvenciones recibidas tanto de la Generalitat Valenciana como de la Generalitat de Cataluña, alcanzando un presunto fraude de más de 110.000 euros.

Cómo funcionaba el presunto fraude

La investigación sostiene que la red empresarial de Puig Ferrer y su socio, Juan Enrique Adell Bover (para quien se piden tres años de prisión), utilizó una combinación de sociedades instrumentales, facturas sin justificación real y domicilios ficticios para solicitar y justificar ayudas públicas. Entre las prácticas descritas destacan:

El Ministerio Público subraya que las subvenciones no se destinaron al fin para el que fueron concedidas, sino al beneficio propio de los investigados y sus empresas, generando un perjuicio económico a las arcas públicas de ambas comunidades autónomas.

Repercusiones políticas y judiciales

La dimensión política del caso es innegable. El apellido Puig sigue siendo una marca poderosa en la política valenciana y nacional, y el proceso judicial amenaza con erosionar la imagen del PSPV-PSOE, formación que lideró Ximo Puig durante años. Aunque el expresidente no está imputado, la proximidad familiar y empresarial con el acusado sitúa el foco mediático en su gestión y la de su entorno.

Por si fuera poco, la Fiscalía solicita también la devolución íntegra de las cantidades defraudadas (más de 110.000 euros), multas económicas e inhabilitación especial para el ejercicio de actividades mercantiles durante el periodo de condena. Todo ello, aderezado con la petición de embargos preventivos sobre los bienes de los acusados.

El trasfondo: subvenciones, medios y lenguas cooficiales

El caso ilustra la complejidad y los riesgos del sistema de subvenciones públicas, especialmente cuando se cruzan intereses empresariales y políticos. La promoción del valenciano y del catalán en los medios de comunicación ha sido, durante años, terreno fértil para la financiación pública, lo que ha propiciado no solo la pluralidad lingüística sino, en algunos casos, el desarrollo de prácticas opacas.

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