En principio íbamos a denominar a estas reflexiones como “responsables”, pero dado que siempre hemos sido partidarios de decir las verdades y llamar a las cosas por su nombre, nos hemos inclinado por el que les hemos dado.
Efectivamente, dada la situación desastrosa en que se encuentra nuestro país, y el camino por el que lo llevan, una gran parte de los ciudadanos nos preguntamos, ¿quiénes son los culpables?
No les extrañe la pregunta. Aquí ocurren las cosas más inverosímiles, de las de “ver para creer” y nadie sabe nada. Mejor dicho, todos saben que ellos no tienen nada que ver, siempre son los contrarios. Lo chocante es que estos dicen los mismo de sus adversaios. Nos encontramos pues en que “unos por otros, la casa sin barrer”
Las consecuencias de todos estos tejemanejes las pagamos siempre los ciudadanos de a pie.
Hemos perdido la cuenta de cuantos políticos, familiares, amiguetes o llámeseles como quieran están siendo investigados, pero aquí no pasa nada. Es lógico, todo lo dicho solo es producto del fango en que los malos españoles quieren envolver a sus ejemplares dirigentes.
En medio de todo hay que reconocerles que tienen mala suerte. Si en las próximas olimpiadas hubiese una prueba de marrullería, se llevarían, sin oposición alguna, la medalla de oro.
Todo ello puede motivar que aparezca una asociación que podría denominarse UNE, Unión Nacional Española, (el nombre que forman sus iniciales ya es significativo), en la que se integre la gente que está harta de tanto cuento y de que le tomen el pelo, que desea sinceridad y seriedad, mantener una nación unida, en la que los políticos trabajen de verdad por el bien de todos, y no por el de ellos mismos.
Una nación en la que todos seamos verdaderamente iguales ante la justicia, y en la que la ley sea realmente igual para todos.
Estamos dando, mejor dicho, los que mandan nos están haciendo dar un espectáculo bochornoso en el mundo como nación, pero tranquilos, ellos están muy ocupados en solucionar sus problemas particulares.
Así está nuestro país, aunque según alguno vamos como un cohete, los de a píe estimamos que ese cohete solo nos lleva a desaparecer como nación. Volveremos a ser un reino de taifas, lo que satisfará a nuestros políticos, porque así cada uno podrá tener su parcela particular.
Hablando de una posible UNE, apostamos a que, si aparece, inmediatamente nuestros sabios dirigentes tratarán de hacernos creer que no es más que un grupo de peligrosos fascistas, a la derecha de la extrema derecha, que solo buscan destruir lo que ellos han hecho. En consecuencia, lanzarán toda su artillería contra ella, pues ante todo es mantener nuestra libertad y que confiemos y creamos las verdades que ellos nos cuentan. Todo lo contrario, es pura basura.
Esta es la situación que tenemos, nos guste o no, que desde luego no nos gusta. Estamos tragando con ella, y creemos que hacemos mal., pero es lo que hay.
Hacemos mal porque estamos dejando que nos reduzcan a meras comparsas, que ni pinchan ni cortan, y no debemos permitirlo.
Como personas libres, que aún somos, tenemos perfecto derecho a saber la verdad de lo que pasa en nuestro país, y a exigir responsabilidades por el daño que nos están haciendo. El que las haga que las pague, los responsables que se enfrenten a la ley. No podemos seguir admitiendo que no hay culpables. De no hacerlo es como creer en los “pajaritos preñados”.