Esta frase comúnmente atribuida a Don Quijote, y no registrada en la novela de Don Miguel de Cervantes Saavedra –se ha usado desde que se conoce– para referirse a una situación que nos causa gran sorpresa , perplejidad o ambas cosas a la vez.
Ambrose Bierce –el inclasificable escritor y periodista americano– en su «Diccionario del Diablo» define la «cita» como «una manera de repetir erróneamente las palabras de otro». Su celo por el sentido original de una cita quizá parezca excesivo, pero en algunos casos la ironía parece confirmarse en forma de frases nunca pronunciadas que han pasado a la historia –ya sea por formulaciones inexactas, por significados añadidos o sencilla y llanamente porque nunca han existido–.
Ha ocurrido con los personajes más variopintos de todo tipo, que a través de la historia han sido identificados con frases que paradógicamente nunca dijeron. No es extraño escuchar la frase que da título a este artículo como una cita atribuida a don Quijote, seguramente porque se dirige al personaje de Sancho y porque tiene un lenguaje arcaizante, pero lo cierto es que don Quijote nunca llegó a pronunciar semejante frase ni ninguna parecida. El verdadero origen de esta expresión hay que buscarlo en el Cantar de Mío Cid, cuando Rodrigo Díaz de Vivar le dice a Alfonso VI «Muchos males han venido por los reyes que se ausentan…», y el rey le contesta «Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras». Como puede apreciarse , en un principio, la expresión originaria usada era «tenedes» en lugar de la habitual «veredes».
Con independencia de que se refiera al Quijote de la Mancha o al Cantar de Mío Cid o que fuese «veredes» o » tenedes», lo cierto es que está frase me viene al pelo y como un anillo al dedo para describir una distópica situación política que carece del más elemental fundamento ético y democrático ocurrida — el pasado jueves tres de octubre de 2024– y que se trata ni más ni menos que del reciente acuerdo anti social entre el Gobierno y EH–Bildu para reformar la «Ley Mordaza» y sustituirla por una nueva normativa, a la que han llamado paradójicamente ‘Ley de protección de las libertades y seguridad ciudadana’.
Resulta muy hilarante e irónico y, a la vez, altamente inmoral y anti democrático que el grupo nacionalista parlamentario de EH–Bildu –los herederos de la banda terrorista y criminal ETA que durante 60 largos años amordazó y acalló las voces, derechos y libertades de los españoles y residentes en el País Vasco y en el resto de España asesinándolos sangre fría con un tiro en la nuca –haya anunciado en el Congreso que han llegado a un acuerdo con el Gobierno para reformar la «Ley de Seguridad Ciudadana» –que fue rebautizada como la «Ley Mordaza» por los partidos detractores de su modificación– realizada por el PP cuando tenía mayoría absoluta, en 2015.
Aunque el progresista y democrático Gobierno de «Fangoman» o » el puto amo»(como prefieran) incluyó la reforma de esta norma en el «Plan de Acción por la Democracia» –aprobada hace dos semanas en el Consejo de Ministros– sus demócratas socios de HE–Bildu habían pedido ir mucho más allá de lo que el Ejecutivo había esbozado en ese documento.
De ahí el reciente acuerdo alcanzado entre el partido –nacido en el año 2012 (un año después del cese armado de la banda terrorista ETA) de la mano de Eusko Alkartasuna– y el del Gobierno sanchista, y cuya norma verá la luz finalmente pese a que la reforma de esta ley quedó tumbada en la pasada legislatura, tras la negación del Gobierno a aceptar cambios en cuatro puntos de esa iniciativa: la desobediencia y resistencia a la autoridad (artículo 36.6); las faltas de respeto a los agentes (artículo 37.4); las devoluciones en caliente en las fronteras (disposición adicional primera); y, la prohibición del uso de pelotas de goma (artículo 23).
A partir de ahora –en las «faltas de respeto a la autoridad»– se eliminan las «sanciones injustificables o que se basen en interpretaciones subjetivas» y podrán ser canceladas «en caso de que la persona acusada se retracte».
A su vez –en el apartado de la «desobediencia»– la infracción pasará de tener carácter grave a leve. y solo será sancionable cuando sea «manifiesta, clara y objetivable» y esté ajustada a una orden legal». (a tal fin se añade el apartado 20 al artículo 37).
Si hablamos del uso policial de las «Pelotas de goma» –en las manifestaciones, reuniones y disturbios que incluyan la utilización del uso de la fuerza y de materiales antidisturbios– se utilizarán siempre los «medios menos lesivos» para las personas y evitando aquellos que pudieran causar lesiones irreparables.
Para resolver el candente tema de las discutidas «devoluciones calientes en frontera de los emigrantes irregulares», en el pacto se abordará (en un plazo de seis meses) la modificación de la disposición adicional 10ª de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre los derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social.
Con ella se reconocerán y se garantizarán los derechos de las personas migrantes, asegurando que las solicitudes de asilo se tramitan conforme a lo que se establece en la normativa de Derechos Humanos y Protección de las libertades y Seguridad ciudadana.
Es obvio que entre el respaldo global de los abertzales a Pedro Sánchez hoy en el Congreso –para acabar con las pelotas de goma, las devoluciones en caliente y la concesión del tercer grado a algunos etarras, entre otras condiciones– nos viene a la memoria aquel histórico eslogan del líder abertzale Arnaldo Otegui de » ¡Presos por Presupuestos!», dicho, en 2021, durante un acto interno de EH Bildu en el que decía:
(…) “Tenemos a 200 prrsosc dentro. Y esos 200 tienen que salir de la cárcel. Si para eso hay que votar los Presupuestos, pues los votaremos. Así de alto y claro os lo decimos”.
Al igual que «de aquellos polvos vienen estos lodos», hoy, de aquella explícita declaración de intenciones viene este pacto anti Ley de Seguridad Ciudadana con el que Sánchez y su Ejecutivo han cruzado la línea roja que les faltaba cruzar y han vuelto a reactivar la reivindicativa e histórica negociación de Otegui que no deja de ser una «grave ofensa» a la seguridad del conjunto de los españoles y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y todo , solamente, a cambio de seguir asegurando su cada vez más insegura «estancia» en la Moncloa.
Gracias a estas democráticas, justas y legales modificaciones pactadas a dos bandas, todos los ciudadanos españoles de a pie –incluidos los agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional, Mossos d’Escuadra y de la Ertzaintza– vamos a gozar de las siguientes ventajas en favor de nuestra libertad y seguridad:
–Grabar a las Fuerzas de Seguridad no constituirá infracción…
–Las manifestaciones espontáneas no tendrán que ser comunicadas previamente…
–Se reduce el tiempo de la detención….
–El detenido será devuelto al lugar donde se inició la intervención y no permanecerá en Comisaría…
–El atestado policial perderá la presunción de veracidad…
–Cambio en la cuantía de las multas y se elimina la intención disuasoria de las mismas…
–DNI plurilingüe, en un claro guiño a sus socios nacionalistas e independentistas…
–Prohibición expresa de usar las polémicas pelotas de goma en disturbios y manifestaciones…
–Infracción leve por tenencia de drogas…
¡Que razón tenía un eufórico y joven Alfonso Guerra, cuando –un 28 de octubre de 1982, tras ganar las elecciones generales con 202 diputados en el Congreso– prometía : «Vamos a dejar a España que no la va a reconocer ni la madre que la parió!…Pero jamás se imaginó que quienes la iban a dejar en ese estado tan lamentable y al borde de la muerte anunciada iban a ser sus mismos compañeros del PSOE — el histórico partido nacido y fundado por el ferrolense Pablo Iglesias Posse– en la madrileña taberna «Casa Labra» de la Calle Tetuán nº 12 de Madrid, el 2 de mayo de 1879, en torno a 25 personas: 16 tipógrafos, cuatro médicos, un doctor en ciencias, dos joyeros, un marmolista y un zapatero.
Me viene también a la memoria otra famosa frase que hace ya 98 años dijo Emiliano Zapata: «Vale más y es mejor morir de pie que vivir toda la vida de rodillas».
Esta frase debería tenerla muy presente Pedro Sánchez y aplicársela, quizá entonces y solo así, aprendería que es mejor vivir y gobernar con dignidad, con libertad, sin ataduras ni chantajes políticos que le opriman, coarten y le controlen, permitiéndole así pensar solo en el bien común, en el desarrollo y en el bienestar socioeconómico y en la unidad de España creando un mundo más justo donde se pueda vivir mejor.
Si así lo hiciera… no tendría que irse cada noche a dormir pensando si al día siguiente volvería a dormir en su nuevo colchón monclovita. Por eso, «cosas más graves veredes o tenedes que farán fablar las piedras» .
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo.en Periodismo y ex senador por Murcia.