OPINIÓN

Rafael López Charques: «Sobran y faltan»

Rafael López Charques: "Sobran y faltan"

Nuestro país es hasta cierto punto, un país de contrastes y contradicciones. Estamos sobrados por un lado y faltos por otro. Un mal consuelo es que no es la primera vez que es así. Sin embargo, creemos de que ya va siendo hora de que pongamos fin a esta situación, y ello debemos hacerlo los ciudadanos.

En primer lugar, debemos decir que sobran políticos de todos los colores, La cantidad que hay de ellos es ingente, ¿y para qué? Como no sea para vivir estupendamente a costa nuestra no se nos ocurre otra cosa.

Un día sí y otro también, nos enteramos por la prensa y la televisión de las peleas entre ellos, del mismo o distinto color, eso ya da igual. El caso es que hablen de uno por algo.

En esas peleas se les va el tiempo que deberían emplear en mejorar el país, en sus tinglados, pero claro, lo importante es lo importante, por lo que lo primero es salir vencedor en las peleas. El ciudadano siempre está ahí, y si ha esperado hasta ahora para que se le resuelvan sus problemas, bien puede esperar un poco más.

Además, no conviene darles mucha satisfacción, porque entonces en vez de emplear su tiempo en ver como aguantar y sobrevivir, podrían dedicarlo a pensar, lo que no es conveniente para esos políticos de pacotilla.

Otra de las cosas que sobran en nuestro país son las subvenciones a amiguetes, no solo las dadas abiertamente, sino también las que en verdad son pagos encubiertos por favores o servicios que no se atreven a declarar públicamente.

Como consecuencia no hay dinero para ayudar dignamente a gente que en verdad lo necesita. Solo tenemos que contemplar lo que pasa en el caso de las catástrofes naturales.

También sobra el poco respeto a las instituciones. Si los que mandan se las pasan por donde les parece, tantas veces como les conviene, ¿qué nos van a pedir a los ciudadanos? Sin embargo, la mayor parte de nosotros las respetamos, porque consideramos que son necesarias para la convivencia pacífica, que es lo que el pueblo llano queremos.

Lógicamente falta lo contrario a lo que sobra. Creemos que de los párrafos anteriores se puede deducir fácilmente.

Nos falta que los políticos dediquen primordialmente toda su actividad a favor de los ciudadanos. No deben olvidar que están en sus puestos porque quieren, nadie les obliga. Si no les gusta o no quieren que se dediquen a otra cosa, pero el ciudadano no deba pagar las consecuencias.

Falta el sentido común para no despilfarrar el dinero en subvenciones y ayudas como se hace en este país, para lo cual encima nos están endeudando hasta las cejas ¿Quiénes acabarán pagando todo?

Falta, como dijimos anteriormente, el respeto a las instituciones. Mantener la dignidad de las mismas es indispensable para la convivencia. Y si no las respetamos ¿a quién vamos a respetar? La respuesta es obvia.

La situación es preocupante, no lo vamos a negar, pero tiene arreglo.

Los políticos tienen en su mano la posibilidad de hacerlo, si quieren.

En caso contrario nos obligarán a los ciudadanos de a pie a intervenir, cosa que no queremos hacer, pero todo tiene un límite, que luego no se quejen.

No nos obliguen a llevar a la práctica el viejo dicho “vida por vida, primero es la mía

Hacemos estas reflexiones porque creemos que es muy triste tener que decir, como tenemos que hacerlo, “España, quien te ha visto y quién te ve”.

Tomemos todos nota, que cada uno obre en consecuencia según su conciencia y que haya suerte.

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