OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Los españoles no tenemos quien nos escriba»

Manuel del Rosal: "Los españoles no tenemos quien nos escriba"

El marino flojo y sin iniciativa se queja del viento, el marino conformista espera a que cambie, el marino realista, con iniciativa y con los pies firmes, ajusta las velas, aprovecha las corrientes favorables y afina el rumbo. ¿Qué clase de marino es la sociedad española?

Más que en ningún otro momento desde que nos vimos inmersos en lo que llamamos democracia, España y los españoles nos hallamos al borde de la desesperación. Las previsiones para el 2025 no son buenas.  Los expertos anuncian más pobreza y más división en un guiso adobado con una pestilente corrupción. Añadamos a esto la siesta secular de nuestra sociedad y su ceguera. Un camino lleno de incertidumbre. Y nosotros, los ciudadanos, no tenemos a nadie que nos escriba con palabras de esperanza que dejen entrever la luz abriéndose paso por entre tanta tiniebla y oscuridad política, social y mediática.

“Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber que hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido” Pio Baroja

En su novela, El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez relata la historia de un coronel que lleva quince años esperando recibir una carta del gobierno en la que le digan que su pensión, por los servicios prestados a la patria, le ha sido asignada.

A modo de reflexión narra como los principios y la dignidad han sido barridos por un sunami de corrupción generalizada y de como las personas íntegras han sido arrinconadas y dejadas en el olvido por la ambición y la codicia del poder político. La novela termina cuando, tras convencerse el coronel de que la carta nunca va a llegar y de que ya no le queda nada más que su dignidad, su mujer le pregunta – ¿Qué vamos a comer? – y él le contesta – ¡Mierda!

Los pronósticos para el año que entra no son halagüeños, los expertos y entendidos auguran más pobreza y que la vivienda – derecho garantizado por nuestra Constitución – se encarecerá aún más.

El coronel estuvo esperando la carta quince años. Nosotros, los ciudadanos del común, llevamos esperando 46 años. En 1978 y con la llegada de la democracia nos prometieron la primavera de la esperanza y hasta hoy solo hemos recibido el invierno de la desesperación; sobre todo la desesperación de nuestra juventud que ve como las previsiones para 2025 empeoran el acceso a la vivienda condenándolos a no poder proyectar, no ya un futuro, ni siquiera el independizarse de alguna manera. Los jóvenes de hoy están angustiados, desesperados de no saber que hacer con sus vidas, de no poder hacer planes. Nuestros jóvenes se encuentran perdidos. A esto hemos llegado porque nuestros políticos – como tales – no como hombres de Estado, solo piensan en las próximas elecciones en vez de en las próximas generaciones.

El coronel al que nadie le escribía estaba perdido entre una sociedad corrompida en casi todos sus estamentos, en la que la verdad, la dignidad, los valores y los principios habían dejado paso a un sunami de pestilente corrupción. Nosotros, sobre todo nuestros jóvenes, vamos a afrontar un nuevo año al que las previsiones de los expertos le dibujan con colores oscuros. Nosotros, como el coronel de la novela, llevamos esperando 46 años a que un gobierno que priorice a España y a los españoles nos escriba una carta ante notario en la que nos garantice que vamos a recibir ¡por fin! lo que nos prometieron con la llegada de la democracia. Que no tengamos que contestar ¡Mierda! a la pregunta ¿Qué vamos a comer?  Para que el pueblo deje de ser – como siempre – el que pone el hambre para que otros se atiborren.

MAROGA

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