OPINIÓN

Victor Entrialgo de Castro: «Esperando a Godot»

Victor Entrialgo de Castro: "Esperando a Godot"

Estamos esperando a Godot, que es la justicia, en el teatro del absurdo de esta España a la deriva, indigna y secuestrada.

Estamos esperando a la justicia, porque si no reacciona frente a la destrucción de pruebas flagrantes, como la desaparición de los cuerpos y los móviles; o no considera prueba indiciaria suficiente el borrado de mensajes, la denuncia de otros fiscales o el cambio de teléfono del Fiscal General, ya no habrá en lo sucesivo en este país ni asesinatos, ni revelación de secretos, ni obstrucción a la justicia, ni Estado de derecho.

Estamos esperando a la justicia porque si no llega estaríamos ante un Estado que incentiva, promociona y educa a los españoles para el delito impartiendo un máster de destrucción de pruebas para autores, cómplices y encubridores que complementa el de la mujer que capta fondos públicos y privados siendo su marido presidente del gobierno.

Estamos esperando a la justicia maniatados por normas que no respeta ni el Fiscal general del Estado, marioneta a la que el presidente no permite dimitir porque ¿quien si no «dequiendepende» ordenó la filtración de los datos del novio de Ayuso?

En realidad no es preciso esperar a Godot frente a un tirano. Ni es precisa la democracia para restaurar la democracia que ya no existe cuando ha sido derruída, como nos intentan hacer creer los que la están destruyendo.

No se pueden aceptar las normas que han sido reiteradamente violadas, manipuladas y diseñadas para blindarse en el poder. Por eso frente a un Gobierno usurpador, como el de Sánchez o Maduro, sólo queda «la Resistencia» y ganar la controversia de dominio y voluntad en que los tiranos convierten la democracia. Una lucha por la soberanía que los tibios e indolentes reconocerán sólo cuando ya haya pasado. Si el pueblo no reacciona como la Argentina de Milei o la Venezuela de Maria Corina Machado, renunciando a sus obligaciones constitucionales como soberano, es que sólo quieren depender del Estado y convertirse en ovejas.

Porque frente a los que  están levantando alambradas que impiden su remoción, mientras preparan su fuga, frente a la usurpación de la soberanía por parte de los autócratas y sus secuaces, siempre nos quedará la legítima defensa.

Seguimos esperando a Godot, que hoy no vino pero quizás venga mañana y que habla de la pérdida, de la desorientación como la de esta España a la deriva, de nuestra condición de náufragos, de cómo buscamos constantemente alicientes para vivir y encontrarle a la vida un sentido y cómo ese sentido se nos escapa de las manos, de cómo nos pasamos la vida esperando y no sabemos muy bien qué.

Salvo algo que la España digna pide y desea con todas sus fuerzas, la caída de Sanchez y sus cómplices que ya tenía que haber sucedido ayer, si los Reyes fueran todo lo Magos que deberían ser.

Víctor Entrialgo

 

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