Los próximos días del 20 al 24 ustedes, los hombres más poderosos del mundo, volverán a reunirse en Davos para realizar la performance de un nuevo foro económico mundial. Será una muestra más de vuestra incapacidad para pasar a la acción en vez de emitir lemas vacíos de contenido. Pero claro, para actuar se necesita de inteligencia, generosidad y coraje; para emitir un lema basta con escribir unas pocas palabras vacías.
“Hicisteis cientos de reuniones para hablar de mi pobreza. Publicasteis miles de informes sobre mi enfermedad. Discutisteis una y otra vez sobre mi falta de vivienda y yo sigo pobre, enfermo y sin techo” Esta es la realidad de vuestros foros de la mentira.
El lema que ustedes, las personas más poderosas del mundo eligieron el año pasado para auto homenajearse fue: Reconstruir la Confianza. Ha pasado un año y yo les pregunto si han construido algo, no ya la confianza, sino algo que hizo mejorar el mundo del 2024 con respecto al 2023. En este nuevo año vuelven a reunirse para aplaudirse a sí mismos con otro lema – los lemas para nada sirven si no van acompañados de una férrea voluntad para cumplirlos – con otro rimbombante nombre: Colaboración para la Era Inteligente.
Yo me pregunto a qué inteligencia se refieren, si a la inteligencia aplicada al bien común o la inteligencia aplicada a aumentar sus poderes y sus fortunas. Si los hechos que van a ejecutar bajo ese lema van a arreglar los problemas a los que se enfrenta este mundo, asentado en la perversión de un consumo desaforado; problemas como la escasez de agua, la polarización política y social, las acromegálicas deudas públicas, la erosión, las interminables guerras y la cohesión social, entre otros que ustedes reconocen, pero no extirpan cortando por lo sano porque esos males les engorda sus dineros y sus poderes. Yo, que soy un hombre del común leo entre líneas su lema sonoro y petulante y leo que, en nombre de lo que ustedes llaman progreso, el hombre, el ser humano va a ser sacrificado en nombre de la pujante civilización cibernética. Están cegados ante el relumbrón de beneficios dinerarios y poder de las nuevas tecnologías, y esa ceguera les impide preguntarse si las inversiones empleadas en este nuevo mundo cibernético se emplearan en establecer una sociología eficaz, el mundo no marcharía por caminos angostos llenos de fango soportando vientos de locura que hacen estremecernos. ¿Serán ustedes capaces algún día de sustituir el PIB para clasificar a los países por La Felicidad Interior Bruta?
Antes de terminar no quiero olvidarme de esos presidentes de países que van a participar en ese foro y que, siendo incapaces de solucionar los problemas que acosan a sus gobernados, se presentan ufanos e hinchados de postureo y fachenda como la solución a los problemas mundiales ¡Qué paradoja!
Nos veremos en enero de 2026.
MAROGA