“A veces me pregunto qué aspecto tendrían los Diez Mandamientos si Moisés los hubiese pasado por el Congreso” Ronald Reagan.
Dicen, entre las muchas cosas que se dicen, que el Diablo fue condenado por Dios debido a su soberbia, al no admitir la creación del hombre. Y desde entonces emplea todo su poder, su inteligencia y sus dotes de persuasión para perjudicar al hombre.
No se lo van a creer, pero a veces el Diablo hace acto de presencia en el Congreso. Antes ha estado en el foro de Davos de donde ha salido muy satisfecho, pues ha constatado que el mundo sigue a sus pies.
Ocupa su escaño en el hemiciclo en un lugar donde no puede ser visto y desde allí mira, juzga y decide. Y ríe cuando comprueba todos los días que los hombres encargados de procurar el bien al pueblo, dada su maldad y su estupidez, no solo no traen el bien, sino que todo lo enfanga con sus taras morales que les hace, además de malvados, estúpidos. Ve como en los últimos días la maldad en forma de leyes ómnibus para hacer ley lo malo para el pueblo enmascarándolo entre lo bueno y la estupidez en forma de peticiones imbéciles, muestran cuan lejos estamos los hombres del bien y de la inteligencia. En el caso de nuestros diputados, sobre todo del gobierno, los movimientos que realiza están orientados tan solo a permanecer en el poder a cualquier precio, incluido el perjudicar a 12 millones de personas que verán como su pensión tarda en llegar y el abandono en las ayudas prometidas a los afectados de la DANA por la malicia, la maldad y el cálculo político de un presidente sin escrúpulos cuya única alternativa para no caer aún más en la percepción que de su persona tienen los ciudadanos, es demonizar al PP y amenazar a los ciudadanos con la llegada del Apocalipsis de la mano de ese Anticristo llamado Trump.
Ve el Diablo como 12 millones de personas son usadas y utilizadas por Sánchez sin el más mínimo rubor para conseguir sus fines y oye los discursos pésimos de los demás diputados que tan solo buscan obtener beneficios políticos y crematísticos de la debilidad de un presidente arrodillado ante quienes le sostienen para que no se caiga. Y se frota las manos al confirmar lo que desde hace milenios sabe: que el hombre no tiene solución y que cada día es más el número de almas que entran en su saco. El Diablo se ríe a carcajadas de la manifiesta estupidez de estos señores y señoras, de todos. Oye a ese diputado llamado Rufián que mostró una impresora, pedir a Sánchez que haga lo necesario para entrar en los algoritmos de X para así interceptar su funcionamiento y no puede evitar la carcajada. Oye a la señora Alegría hablar como un loro sin tener ni idea de que es lo que está diciendo y sonríe. No digamos del señor Puente, que más que hablar, amenaza. Pero el éxtasis del espectáculo de mediocridades se alcanza cuando la señora Montero, con el pelo enredado, el gesto desencajado y las voces fuera de lugar rebotan en el hemiciclo y el Diablo se carcajea. Hay más diputados de ese perfil entre burdo, ridículo y estúpido, pero están en la oposición y no dictan leyes que perjudiquen al pueblo, las leyes las diseña el gobierno y las diseña desde la óptica de mantener el poder como sea. Es por eso por lo que, si un diputado de la oposición rebuzna, no pasa nada; pero si rebuzna un ministro o el mismo Sánchez, las consecuencias las pagamos los ciudadanos.
El Diablo está muy satisfecho, Las cosas en el mundo van mejor que nunca para los propósitos de su venganza que no es otro que arruinar la vida del hombre, esa fracasada creación de quien le arrojó al inframundo. El mundo está más dividido que nunca, más polarizado y eso facilita sus intenciones, El foro de Davos le ha confirmado que la codicia sigue dominando al hombre y los congresos de cada país que ha visitado en los últimos años le han confirmado que esa codicia de poder o de riquezas va unida más que nunca a la estupidez de los que gobiernan y, claro, los resultados son los que son,
El saco donde va acumulando almas está a reventar de almas de los que poseen el poder, pero también de almas de las gentes del común, porque estando la mayoría de ellas libres del pecado de la codicia y la soberbia, no lo están del pecado de la ignorancia, de la necedad.
Ha terminado la sesión en el Congreso. El Diablo sale muy satisfecho, con la misma satisfacción que salió del foro de Davos. Sus cosechas de almas son mejores cada día porque a la maldad innata del hombre se la ha unido la estupidez y esa mezcla es letal para la humanidad.
Voy a tomarme una cerveza con torreznos de Soria a la salud de los hombres que tan bien se portan conmigo-
Y no olvidemos que Dios aborrece a los necios y a los tibios.
MAROGA