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La desidia que muestra el actual gobierno en cualquier asunto decente es tremendamente humillante.
Decía Jules Remard que si se busca lo ridículo, se encuentra.
Debemos reconocer que los miembros del Gobierno nos facilitan el trabajo, pues no hace falta hacer esfuerzo alguno en su búsqueda, este ridículo se muestra o manifiesta de forma clarividente.
Frases como: “Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” “Chiqui, 1200 millones son poco” “Jo tía, mazo gente” o entrevistas en revistas del corazón comentando quién plancha la ropa en casa ya profesan una falta de respeto hacía sus gobernados. Faltas de protocolo e incluso decencia como estas son imperdonables:
Como bien he dicho antes el ridículo, su ridículo, se manifiesta de forma evidente y no es necesario comentar nada al respecto.
“No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase” decía Cocó Chanel.
Un cargo y un sueldo público jamás te dará esencia, educación y clase.
Son ustedes los políticos más mediocres y ridículos de nuestra democracia y me atrevió a decir qué es un hecho cada día menos refutable.
Definitivamente cabe pensar que el asesor de imagen debe de ser también amigo de Pedro Sánchez.
Javier Cabrerizo
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