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Si existe un adjetivo calificativo coloquial en el diccionario para definir a una persona hipócrita, taimada, farsante, y poco de fiar, es el de “jesuita”. ¿Por qué? No lo sé, pero si figura en el diccionario, por algo será, digo yo.
Todos hemos oído hablar de lobos disfrazados bajo piel de cordero, pero lo que nunca hemos oído, yo por lo menos, es a corderos disfrazados con piel de lobo.
Así pues, podemos ver actuar jesuitas disfrazados de franciscanos, pero lo que jamás veremos es a un franciscano disfrazado de jesuita, entre otras razones, porque los franciscanos, al igual que los corderos, tienen pureza y la pureza no se disfraza.
El artículo de hoy no desvela nada nuevo sobre las veleidades comunistas del papa Francisco; simplemente las confirma de nuevo con la revelación de nuevos datos.
La traición del papa Francisco a la perseguida y martirizada Iglesia Católica de China
El pasado mes de julio de este mismo año, el papa Francisco aceptaba la consagración del quinto obispo chino, conforme a los acuerdos secretos entre el papa Francisco y el Gobierno Comunista Chino. Acuerdos de los que, por ahora, sabemos qué gana el gobierno comunista, pero no qué gana la Iglesia Católica. Ello podría tener una mínima disculpa, si desde el acuerdo secreto entre el Vaticano de Francisco y los comunista chinos, hubiese cesado la persecución contra los ‘católicos de las catacumbas’; pero lejos de cesar, se han intensificado.
Una pseudo Iglesia Católica China fundada por Mao
Anthony Li Hui, obispo auxiliar de Pingliang, en la provincia de Gansu. Li, de 49 años, fue consagrado por el arzobispo de Kumming, Joseph Ma Yinglin, presidente de la Conferencia Episcopal China, controlada por el gobierno comunista de Pekín. En la ceremonia estuvieron presentes representantes de la Asociación Patriótica Católica China, la Iglesia Católica paralela, fundada por los comunistas en tiempos de Mao, y que Roma consideraba cismática, excomulgando a sus clérigos, hasta la llegada del papa Francisco.
La Iglesia Católica en China
Los ocho millones de católicos que en la actualidad existen en china, están divididos dos grandes grupos:
- 1º Los pertenecientes a la Asociación Patriótica Católica, controlada por el Gobierno del Partido Comunista en el poder, que es quien, a través del gobierno, nombra a los obispos en China.
- 2º Los católicos chinos, pertenecientes a la llamada Iglesia Católica Clandestina, que no reconocen más autoridad que la del Papa y el Vaticano, motivo por el que lleva décadas perseguida por las autoridades comunistas, y cuya lista real de mártires torturados y asesinados, nunca se sabrá.
En este orden de cosas, en 2005 se difundió una lista de 19 obispos y 18 sacerdotes arrestados por la policía del régimen comunista de Pekín, de los que no se ha vuelto a tener noticias. Entre ellos, Su Zhimin, de 80 años, que “desapareció” mientras permanecía bajo custodia policial; o Monseñor Cosmas Shi Enxiang, obispo “clandestino” de Yixian, que lleva esperando juicio desde 2001; o el padre Joseph Lu Genjun, vicario general de la diócesis clandestina de Baoding.
Un “corre ve y dile”, del Vaticano de Francisco
Pues bien, con estos antecedentes, monseñor Pietro ZhuangJianjian, obispo de Shantou, perteneciente a la Iglesia Católica Clandestina dependiente del Vaticano, fue obligado a ir a Pekín, donde «un prelado extranjero» del Vaticano, enviado por el papa Francisco, le pidió que cediese su cátedra al obispo ilícito Giuseppe Huang Bingzhang, designado por el gobierno comunista y perteneciente a la títere Asociación Patriótica Católica.
El papa Francisco es extraordinariamente veloz y locuaz, a la hora de opinar sobre cualquier asunto que salga en titulares, no teniendo pelos en la lengua a la hora de denunciar cualquier violación de derechos humanos que se produzca en cualquier lugar del mundo…, salvo en la China Comunista. Baste recordar cuando el cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong, voló a Roma solo para hablar con Francisco del calvario que están sufriendo los católicos auténticos en China, y ni siquiera le recibió.
Francamente no sé si lo del papa Francisco con el comunismo es “buenismo”, “tontismo”, “complicidad”, o algo más perverso…
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