Más información
Príncipe de los poetas que camino a la cruz, sobre tus espaldas mis culpas llevas; aguarda que aún queda tiempo esta mañana de plantar otra cruz antes que termine la jornada.
Espera y moriré contigo, no por esperar el Paraíso, porque por esperar no espero nada, ni tan siquiera la gloria de los hombres que no es más que vanidad crucificada.
Espérame; no te vayas, que ligero te sigo, por no llevar más equipaje que mi alma cansada que hoy pide ser crucificada contigo lejos de testigos y miradas; anónimamente, porque me he negado a mí mismo y ya no necesito nada, tan solo un poco de aliento mientras lo que me queda de esta vida, herida camina a la muerte abrazada.
Tiempo habrá de nuevos crucificados, que como frutos maduros colgados de maderos, rieguen con su sangre nuevos campos y cañadas, mientras a tu lado, a la cruz clavados, sonrían el amanecer de un nuevo mañana.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home