Se hunde un crucero turístico y sobreviven dos familias completas, las cuales tras conseguir subirse en los botes salvavidas, permanecen a la deriva, cada una por su parte, durante 90 días antes de ser rescatados, maltrechos aunque sanos y salvos, tras haber sufrido todo tipo de privaciones y sufrimientos.
DOS PUNTOS DE VISTA SOBRE UNA MISMA CUESTIÓN:
- 1º) Cabeza de familia “A”: Estoy muy enfadado con Dios por todo lo que nos ha hecho sufrir. Maldita sea mi suerte. Para una vez que ´pillo´ vacaciones…. Lo mal que lo hemos pasado, no lo voy a olvidar nunca. La vida es una mierda.
- 2º) Cabeza de familia “B”: Gracias a Dios que estamos todos vivos para poder contarlo. Ha sido un milagro. Ahora siento más que nunca las ganas de vivir.
Frente a cualquier situación de la vida, podemos ver la botella medio vacía, es decir, la de tener una visión negativa y angustiada de los acontecimientos, o la de ver con sosiego la misma botella, no medio vacía, sino medio llena.
Recuerdo que cuando falleció mi madre, amén de sentir la desgarradora pena que dicha situación comporta a cualquier persona bien nacida, viví dentro de mí una tremenda paz, porque mi madre se había marchado estando dormida, sin dolor ni conciencia de su propia muerte. Mi madre, espíritu libre ya, había recuperado la dignidad del ser; esa misma dignidad que en los últimos años de su enfermedad había ido perdiendo paulatinamente.
Aquellos que tienen tendencia a ver solo el lado negativo de los acontecimientos, les recomiendo que intenten ver la botella medio llena, en lugar de verla medio vacía.
En cuanto a aquellos otros que se atreven a reñir a Dios, y decir que están muy enfadados con Él, como si del vecino de arriba se tratara, les recomendaría un poco de humildad y respeto, y que dejen de lado su indignada soberbia; porque esa postura de “enfadarse con Dios” y además presumir públicamente de ello, conlleva tres trabajos: Enfadarse, desenfadarse, y procurar que Él no se enfade; porque si algo me ha demostrado la vida es que no hay situación mala que no sea perfectamente empeorable.
Esto no es el Paraíso, pero puede ser su puerta. Sino directamente a él, sí a un mundo mejor que este.
No olvidemos que todos estamos aquí de paso. Que nada nos sorprenda; al fin y al cabo no estamos aquí de vacaciones y vivimos en un Mundo cuyo príncipe es el diablo [Juan 12:31]… y los sátrapas locales a su servicio.
DEDICADO A TODOS LOS QUE ESTÁN ENFADADOS CON DIOS: