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Brutal.
En un nuevo episodio de la larga rivalidad dialéctica entre ambos, la portavoz adjunta del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, tumbó con elegancia y contundencia al ministro de Justicia, Félix Bolaños, durante la Comisión Constitucional en el Congreso de los Diputados.
Entre la postura taimada del Gobierno Sánchez con la guerra de Irán y las corruptelas que brotan como setas, la parlamentaria popular se puso las botas:
Señor Bolaños, ¿qué le ha pasado? Como no lo hicieron vicepresidente, se ha autoproclamado ministro de Exteriores. Más de un año sin pisar esta comisión, 14 comparecencias pendientes, y viene ahora para contarnos la guerra y el derecho internacional. Empiece por respetar el derecho español. Ha venido aquí a glosar el deterioro democrático en el mundo. El deterioro democrático es usted. Y se jacta también de la superioridad moral del PSOE, de su compromiso con los derechos humanos. Los que pactan con quienes justifican el asesinato de 853 españoles. Los que sueltan a Cherokee y a Anboto, presos por presupuesto, decían. ¡Qué deshonra!
Ya puestos a hablar de derecho internacional, Álvarez de Toledo recordó varios capítulos turbios:
Hablemos de derecho internacional, sí. ¿Quién autorizó el vuelo ilegal de Delcy a Barajas? ¿El presidente del gobierno? ¿Y qué precepto del derecho internacional amparó la ejecución de Bin Laden? Porque fíjense lo que dijo Zapatero en esta cámara. Bin Laden se ha buscado por sí mismo su destino por su sanguinaria trayectoria. Y ustedes aplaudieron. Felicitaron a Obama por una ejecución extrajudicial. Pero no felicitan a María Corina Machado por el Nobel de la Paz. Ese es su compromiso con el derecho internacional.
Se lanzó a degüello del ministro de Justicia:
Señor Bolaños, su ‘no a la guerra’ es tan falso como su no a la corrupción. De hecho, su no a la guerra solo busca tapar su corrupción. Han convivido plácidamente con ella en el partido, en el gobierno y hasta en el interior de un Peugeot. En Ferraz había sobres hasta para el hermano de Koldo. Eso también nos lo tiene que explicar hoy, supongo, como el secretario de Ética que fue. Aunque escucharle a usted se escuchara el Ábalos de la moción de censura. La misma impostura. O al Sánchez 2014 a 2018 cuando exigía dimisiones en nombre, oigan, de la responsabilidad política. Responsabilidad ineligiendo. Responsabilidad invigilando, decía. Díganos, ¿quién eligió a Ábalos, a Koldo, a Cerdán, a Salazar, a Begoña Gómez, al hermano? Bueno, a los hermanos no los eliges. Pero tampoco los colocas, ¿no? Cobrando en Badajoz, tributando en Portugal y durmiendo en Moncloa. Sánchez es como mínimo el primer responsable político de la corrupción. Y según los criterios que él mismo impuso para llegar al poder, tiene que dimitir. Cualquier otra cosa es incoherencia, es farsa y es también corrupción. Sus especialidades, señorías.
Concluyó aseverando que el Gobierno Sánchez no está por la labor de que acabe la guerra porque sería como desprenderse de una pancarta electoral:
Todos queremos que la guerra acabe. O quizá ustedes no tanto. De hecho, no les veo suficientemente conformes con el alto al fuego, ¿no? ¿Qué les pasa? ¿Les preocupa quedarse sin pancarta y sin coartada? Esa es la gran pregunta. ¿Qué harían ustedes sin la guerra? ¿Qué harán sin la guerra? Se quedarán desnudos, expuestos en el páramo en que degeneraron sus falsas promesas de regeneración. Corrupción, prostitución, degradación, desmovilización. Pero sobre todo, ¿qué haría este gobierno sin su guerracivilismo? Dicen ‘no a la guerra’, pero cada día se la declaran a media España. Hoy ha vuelto a hacerlo usted aquí, pacifista pendenciero. Ultras, fachas, muro, fango, ultras, fachas, muro, fango. Señor Bolaños, se proclaman los paladines de la paz en el mundo cuando ni siquiera son capaces de declarar un alto al fuego aquí en casa.
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