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Grupo Asgaya abre en Madrid centro su propuesta más ambiciosa: fuego, humo y cachopo

La Charca Restaurante: El Templo Madrileño de las Brasas y la Tradición Asturiana

A un paso de Plaza de España, Manuel Fernández rinde homenaje a la parrilla y a los guisos del norte en un local elegante y con alma

Brígida Gallego 08 Sep 2025 - 23:25 CET
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El corazón de Madrid late con un nuevo ritmo, uno que huele a leña de encina, a chuletón que chisporrotea y a guiso tradicional que burbujea con calma. Justo ahí, en la vibrante C/ Álvarez Mendizábal 7, junto a su hermano pequeño, La Charca Taberna y a un paso del bullicio de Plaza de España, el Grupo Asgaya ha encendido las brasas de su proyecto más personal: La Charca Restaurante.

No es una apertura más. Es la reafirmación de un viaje gastronómico que lidera Manuel Fernández, un hostelero asturiano de nacimiento y madrileño de adopción que conoce como nadie el valor de un buen producto y una técnica honesta. Su misión aquí es clara y ambiciosa: elevar el listón gastronómico de la zona con un concepto donde lo moderno y lo tradicional se dan la mano frente al fuego.

Al cruzar la puerta, la atmósfera lo envuelve todo. Es elegante pero cálida, sofisticada sin ser pretenciosa. Mesas vestidas con mantel, una cubertería que brilla y una sala con mesas altas invitan a sentarse y olvidarse del reloj. Pero el verdadero protagonista no se ve; se intuye. Es el aroma inconfundible del horno de carbón de encina que impregna el aire, una promesa de lo que está por venir.

Aquí, la carta no se lee, se experimenta. La identidad de La Charca se forja en torno al fuego, un elemento primario que define cada bocado. Carnes, pescados, verduras y hasta mariscos rendirán tributo a las ascuas. Es la esencia de una cocina que apuesta por el sabor directo, la técnica precisa y un respeto absoluto por la materia prima.

Puedes empezar con una obra de arte humeante: las mollejas de ternera ahumadas, glaseadas con un parmentier que derrite los sentidos. O quizás con el pulpo a la brasa, que llega a la mesa con su piel crujiente y una crema de revolconas que es puro comfort food. Las almejas, cocinadas en su propio jugo dentro de ese horno mágico, son la esencia del mar concentrada en un bocado.

Llega el turno de los principales. Para los carnívoros, el ritual es casi obligatorio: el chuletón de vaca madurada al carbón. Es una pieza imponente, con ese exterior carbonizado que esconde un interior jugoso y de un rojo intenso. Un espectáculo de sabor y textura que justifica por sí solo la visita. Para quienes prefieren el pescado, el rodaballo a la parrilla demuestra que el fuego no es solo territorio de la carne: firme, jugoso y con ese punto ahumado que lo eleva a otra categoría.

Pero La Charca es más que una parrilla. Es también el hogar madrileño de la tradición asturiana, el legado que Manuel Fernández lleva en el alma. No podíamos dejar en el olvido nuestras raíces. Las brasas son nuestra nueva voz, pero los guisos son nuestra historia. Y vaya historia.

La fabada asturiana aquí no es un simple plato de cuchara; es un monumento a la paciencia, con sus fabes mantecosas y su compango lleno de profundidad. Las verdinas con bogavante son un mar y montaña de lujo, donde la delicadeza de la legumbre abraza la dulzura del marisco. O los callos a la asturiana, un guiso contundente y reconfortante que habla de cocina con mayúsculas.

La experiencia no estaría completa sin su bodega. Casi cien referencias de vinos nacionales e internacionales te acompañan en este viaje. Desde clásicos de renombre que siempre funcionan, hasta joyas modernas que sorprenderán hasta al más entendido. El equipo de sala, atento y conocedor, es el mejor guía para encontrar ese maridaje perfecto que redondee la velada.

La Charca Restaurante es, en definitiva, la unión perfecta de dos mundos. Es la brasa que chilla y el guiso que murmura. La innovación técnica y la memoria sentimental. Un lugar donde el humo no es solo humo; es el hilo conductor de una historia que merece la pena ser contada. Y, sobre todo, saboreada.

La Charca Restaurante
Dirección: C/ Álvarez Mendizábal, 7
Teléfono: 91 357 85 04
Horario: todos los días de 12:00 h a 24:00 h
Precio medio: 60 €

Brígida Gallego

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