Ponja Nikkei: Un viaje gastronómico entre Perú y Japón en el corazón de Madrid
Hay restaurantes que trascienden el simple acto de comer para convertirse en experiencias. Ponja Nikkei, el buque insignia de la fusión japo-peruana del Grupo Quispe, es uno de ellos. Acaba de aterrizar en la calle Argensola, a apenas cinco minutos de su ubicación anterior en Almirante, pero con una propuesta más ambiciosa, un espacio más elegante y una carta que reafirma su posición como el templo del nikkei en Madrid.
No es casualidad. Detrás de este proyecto están César Figari y Constanza Rey, una pareja que ha convertido la gastronomía peruana en su bandera. Él, peruano; ella, argentina. Juntos han logrado que Quispe, su primer restaurante, sea considerado el mejor local criollo de la capital. Ahora, con Ponja Nikkei, exploran la vertiente más fascinante de la cocina peruana: esa que nació cuando los inmigrantes japoneses adaptaron sus técnicas a los sabores andinos.

«No solo es cocina, es una forma de vivir», explica Constanza, arquitecta y diseñadora del espacio.
Y se nota. El local es una inmersión en la cultura nikkei: tonos terrosos, bambú, negros profundos y rojos vibrantes. Mesas redondas para compartir, una barra donde los sushimen trabajan con precisión quirúrgica y hasta un salón privado para eventos. Todo pensado para que el comensal viaje sin moverse de Madrid.

La carta: 18 nigiris, wagyu A5 y pisco que enamora
Si hay algo que define a Ponja Nikkei es su obsesión por el producto. Aquí no hay medias tintas: atún rojo de almadraba, lubina salvaje, marisco gallego y, cómo no, el codiciado wagyu A5, el buey japonés con esa grasa intramuscular que lo convierte en una experiencia casi religiosa.
Pero el verdadero protagonista es el nigiri nikkei. Con 18 variedades, tienen la selección más amplia de España. No son los clásicos nigiris japoneses: aquí la técnica se mezcla con el alma peruana. Prueba el de lubina y chistorra, el de pez mantequilla con salsa chifa o el de vieira y caviar. Si quieres ir al lujo absoluto, el de o’toro con trufa y foie de anguila es una bomba de umami.
Los ceviches y tiraditos tampoco decepcionan. El clásico de corvina con leche de tigre es un viaje a Lima, mientras que el tiradito de ají amarillo demuestra por qué esta cocina es adictiva. Y si buscas algo contundente, las gyozas de centollo o el ramen de wagyu A5 son para chuparse los dedos.

Cócteles, pisco y ese salón privado que pide fiesta
En Ponja Nikkei no solo se come bien: se bebe mejor. La barra es casi un restaurante dentro del restaurante, con cócteles que reinventan el pisco sour (el clásico, el de maracuyá, el de rocoto ahumado) y combinados como el Piscotonic o el Bloody Pisco. Si prefieres algo más tranquilo, la selección de sakes japoneses es impecable.
Y luego está ese salón privado, con barra propia, donde las sobremesas se alargan y los eventos cobran vida.
«Queremos que la gente se sienta como en casa, pero con el lujo de un restaurante top», dice César.

De pandemia a referente: la historia de un éxito
Lo más fascinante de Ponja Nikkei es su trayectoria. Nació en pleno 2020 como un proyecto de delivery, pero el boca a oreja lo convirtió en un fenómeno. En 2021 abrieron su primer local en Almirante, pequeño pero lleno de alma. En 2023 desembarcaron en Lisboa. Y ahora, este nuevo espacio en Argensola confirma que el nikkei no es una moda: es una cultura.
«En Perú, ‘ponja’ es como llamamos cariñosamente a los japoneses», explican.
Y ese juego de palabras refleja lo que son: una mezcla de tradición y modernidad, de Japón y Perú, de técnica y explosión de sabores.
Si quieres probar la auténtica cocina nikkei en Madrid, este es el lugar. Reserva, siéntate en la barra y déjate llevar.

Ponja Nikkei
Argensola, 7. Madrid
Reservas: 914 45 69 45 | www.ponjanikkei.es
*Precio medio: 55-60 €*
