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En la gastronomía de Castilla-La Mancha, la esencia nunca se pierde, se transforma. Esta es la filosofía de Rubén Sánchez-Camacho, chef del restaurante Epílogo en Tomelloso, que ha convertido los recuerdos de la cocina de su madre y su abuela en un menú de vanguardia reconocido con una estrella Michelín y un Sol Repsol.
Su propuesta no es solo una comida, es un viaje emocional.
“La cocina de Epílogo es una singular interpretación de la cocina Manchega de Vanguardia”, se define.
Cada plato del menú ‘Historias del Guadiana’ es un epílogo del viaje de los productos de esta tierra.
La esencia: de los fogones familiares a la estrella Michelín
Rubén creció entre los fogones del restaurante familiar ‘El Bodegón’ en Daimiel, aprendiendo de su madre María. Esa formación es el pilar de todo. Su estilo se consolidó trabajando con el maestro Manolo de la Osa, descubriendo cómo equilibrar tradición y creatividad.
Hoy, en Epílogo, ese legado vive a través de una cocina de producto y memoria.
“Queremos que cada plato conlleve una sensación de disfrute, sorpresa y recuerdo”, explica el chef.
Un menú que narra una historia personal
El menú es un relato en tres actos, inspirado en el río Guadiana. No es una sucesión de platos, sino un diálogo entre el ayer y el hoy.
Apertura con sello familiar:
La experiencia comienza con pequeños bocados que son pura evocación: La mantequilla de txuleta en brioche y anchoa, un recuerdo a la manera de cocinar la carne con mantequilla y anchoas de su madre. La Pasa de Asadillo Manchego condensa el sabor del pimiento asado en un bocado. La Trucha con jamón, la royal de mejillones y la Sardina con pistacho rinden homenaje al río Guadiana. Son recuerdos transformados en alta cocina.
El corazón del recetario doméstico:
Aquí es donde la reinterpretación brilla. Platos humildes se elevan con técnica:
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La croqueta de jamón y el Pollo asado en tres texturas son tributos directos a la cocina casera y al primer asador familiar.
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Galianos, un clásico manchego, se presentan de forma innovadora en un katsu sando y con su jugo aparte.
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La orza de atún y el guiso de Bogavante y Cangrejo hablan del aprovechamiento y los sabores de río.
Homenaje al campo y la caza:
La última parte celebra la despensa manchega. Platos como Mundo perdiz, Ciervo con chutney de remolacha o el premiado Escabeche de mandarina, cecina y níscalo —ganador del Concurso Nacional de Escabeches 2024— ponen en valor la caza y el bosque.
“Soy manchego. La tradición viene de mi madre y mi abuela. Pero a todos nos gusta dar un poquito de rock and roll”, confesó Rubén al recoger el premio.
El broche perfecto: dulces y maridajes con raíz
El viaje termina con postres que también miran a la tierra, como el Risotto de piñones, que incorpora queso manchego. Y aquí entra otro pilar fundamental: Ramón Sánchez-Camacho, hermano del chef y sumiller.
Ramón, presidente de la Asociación de Sumilleres de Castilla-La Mancha, capitanea una bodega de más de 170 referencias con especial querencia por los vinos locales. Su maridaje no es un complemento, es la voz que termina de contar la historia de cada plato, realzando la armonía entre producto y territorio.
Una experiencia que trasciende el restaurante
Comer en Epílogo es entender que la alta cocina puede tener alma de hogar. El servicio, cercano y atento, refleja la hospitalidad manchega. Es la unión perfecta: la técnica depurada de Rubén, la sabiduría enológica de Ramón y la calidez de un equipo que hace que te sientas en casa, aunque el menú te transporte a otra dimensión.
Si buscas una experiencia gastronómica donde la emoción y el sabor viajen de la mano, donde cada bocado tenga una historia que contar, tu destino está en Tomelloso. Reservar mesa en Epílogo es asegurarse un capítulo inolvidable en la nueva historia de la cocina manchega.
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