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Hay sitios donde uno va a comer. Y luego está Thai Arturo Soria, donde uno va a vivir una experiencia.
Situado en el número 205 de la calle Arturo Soria, este restaurante ocupa un chalet que rompe con todo lo que conoces en Madrid. La propuesta empieza nada más entrar. El espacio exterior es un jardín denso, con vegetación que envuelve las mesas, piscinas decorativas y una disposición que permite desde rincones íntimos hasta zonas para grupos.
En verano, la terraza se convierte en el gran reclamo. Sofás, camas balinesas y un ambiente que invita a quedarse horas. A media tarde, el ritmo cambia. La luz se va, la iluminación cálida se refleja en el agua y la carta de cócteles (con clásicos como el Mai Thai o versiones como el Margarita Thai) marca el paso hacia el afterwork.
Estefanía Serrano es el alma de todo esto. Su perfil es poco habitual: empresaria, madre, viajera incansable y todavía azafata de vuelo. Fueron sus escalas en Tailandia las que construyeron su forma de entender la gastronomía. Respeto por el recetario original, producto de calidad y equilibrio en cada plato. Empezó con este local y hoy, sin dejar los aviones, dirige también Thai Retiro, la expansión natural que abrió en la calle Villanueva 33 para llevar la misma propuesta al centro de Madrid.
Pero vayamos a lo que importa: la comida. La cocina aquí es tailandesa refinada, donde los sabores dulce, salado, ácido y picante se equilibran .
En los entrantes, las brochetas de pollo Kai Satee son un clásico por su jugosidad y esa salsa de cacahuete que siempre funciona. Los Parn Thong, triángulos de pato crujiente, y las colas de langostino Khung Siam con salsa agridulce de piña abren boca sin estridencias.
Los currys son el corazón de la carta. El Panang Nua, con solomillo de ternera y curry rojo cremoso, es intenso pero elegante. El Massaman Thai, elaborado con aguja de Angus cocinada durante horas, despliega una complejidad especiada donde aparecen la canela, el anís y los anacardos.
En la sección de wok, el Pad Thai mantiene ese equilibrio de matices tan característico. Junto a él, el Pat Mee Taley (con marisco) o el Kai Pat Met Mamuang (pollo con piña y anacardos) completan una oferta variada.
El menú degustación es una buena forma de recorrer todo esto sin pensar. Por 38 euros, ofrece una selección de platos que resume la filosofía de la casa. Y para cerrar, el Khao Niao Mamuang (arroz glutinoso con mango y leche de coco) sigue siendo el imprescindible.
Si vienes con niños o tienes movilidad reducida, no hay problema. El local está adaptado, tiene tronas y admiten mascotas en la terraza . La entrada es amplia y el equipo de sala, vestido con trajes tradicionales tailandeses, cuida cada detalle.
Eso sí, ten en cuenta los horarios: cierran los lunes. El resto de la semana abren de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00 (los domingos solo al mediodía) . Y como el sitio tiene tirón, especialmente cuando aprieta el calor, lo de reservar no es un consejo, es casi una obligación .
Thai Arturo Soria no es un restaurante más. Es ese tipo de lugar donde el entorno, la cocina y la historia detrás encajan. Un oasis en la ciudad donde Tailandia se siente más cerca.
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