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La bodega
Hay un lugar en el sur de la D.O.P. Somontano donde el agua y el vino caminan de la mano. Es Bodega Laus (perteneciente a Grupo Enate), una suerte de isla rodeada por una lámina de 8.428 metros cuadrados con solo 15 cm de altura. No es una piscina, sino una alberca que baña las paredes del edificio para crear un contraste térmico de forma natural.
“Elogio, alabanza, consideración”. Eso significa Laus en latín. Y la bodega, fundada en 2002, cumple con su nombre. El edificio es minimalista, de estilo zen, y se mimetiza con el paisaje oscense. No se impone, se integra. Los Pirineos asoman al fondo, vigilantes, mientras dentro la actividad no cesa.
La construcción tiene truco. Esa enorme lámina de agua no es solo un alarde estético. Refrigera. “Mantiene la temperatura interna entre 5 y 10 grados menos que fuera” , explican en la bodega. Eso permite ahorrar energía, una de las señas de identidad de una casa que presume de su certificación Eco-ProWine.
El espacio se divide en tres naves (elaboración, crianza y embotellado). Destaca la cava subterránea, a 5,65 metros bajo tierra, donde descansan actualmente 1.000 barricas (35% roble francés y 65% mixto). La capacidad total asciende a 4.000, así que aún tienen margen para crecer.
El viñedo y el clima
Jesús Mur, el enólogo de la casa, lo tiene claro: la clave está en la tierra. Las 100 hectáreas de viñedo propio se asientan en el paraje de Las Almunietas. Son suelos calizos, pedregosos, con presencia de yeso. Suelos pobres, lo que, unido a un clima mediterráneo continental (apenas 400 mm de lluvia al año), obliga a la vid a esforzarse.
Aquí la altitud juega a su favor, con viñedos situados entre los 350 y 400 metros. Las noches frescas y los días cálidos del sur del Somontano permiten una maduración lenta y completa. Se cultivan Chardonnay, Garnacha Blanca, Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon y Garnacha Tinta. Eso sí, la vendimia se hace de madrugada. La uva entra fresca a bodega, lo que minimiza el uso de frío industrial.
Los vinos: flores en la copa
Laus tiene una filosofía gráfica muy clara: cada etiqueta es una flor. Pero no es postureo; buscan representar los Aromas del Somontano. Todos los vinos son veganos.
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Laus Chardonnay-Garnacha: Un blanco luminoso, amarillo limón con destellos verdes. En nariz es un golpe de fruta tropical (piña, plátano maduro) con un fondo cítrico. En boca es potente, fresco y con un postgusto muy largo.
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Laus Rosado: De color rosa pálido y aspecto cristalino. Fresco como una Rosa chinensis. Huele a fresa, frutos rojos y violetas. Es goloso, fácil de beber.
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Laus Tinto Joven: Merlot y Syrah al 50%. Rojo cereza con ribetes azules. Es la fruta en estado puro, sin madera que la disfrace. Bayas silvestres, ataque suave y un paso sedoso.
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Laus Garnacha: La variedad reina en su versión de 4 meses de barrica. Es un tinto rubí con matices violáceos. Aquí la madera aporta ese fondo de vainilla y especias, pero sin tapar los frutos rojos dulces.
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Laus Crianza: Un salto cualitativo con Merlot y Cabernet Sauvignon. Ocho meses en roble (mixto y francés). Aparece la fruta madura (ciruela negra, cereza confitada) junto a tostados y ahumados. Es denso, pero el tanino es dulce.
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Laus Reserva: Solo Cabernet Sauvignon de la finca Torre Fierro. Trece meses en roble francés nuevo. Color rubí con matices granates. Potente, con recuerdos a betún, cacao y mermelada de frambuesa.
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Blum by Laus (Frizzante): Es la apuesta más desenfadada. Un rosado y un blanco con aguja. Suave burbuja, para tomar muy frío (4 grados) con hielo y una rodaja de naranja. La botella es una colaboración con la artista Eva Armisén.
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Cero by Laus: Vino desalcoholizado elaborado con Gewürztraminer. Mantiene la acidez cítrica y floral, pero con 0% de alcohol. “Todo el placer, cero excusas” , reza su lema.
Enoturismo slow
Visitar Laus es un ejercicio de desconexión. No hay agobios. Ofrecen yoga entre viñedos, mindfulness (saboreo consciente), catas con flores comestibles e incluso sesiones de observación de estrellas con la Asociación Astronómica de Huesca.
Las visitas son de lunes a domingo (10:30, 12:00 y 15:30 h entre semana, solo mañanas los domingos). La experiencia guiada incluye cata de tres vinos y aperitivo de ibéricos por 16 euros.
Contexto de la D.O.P.
La Denominación de Origen Protegida Somontano, constituida en 1984, vive un momento dulce. Actualmente cuenta con 27 bodegas y más de 300 viticultores repartidos en 43 municipios. Como se ha visto en encuentros recientes como “HablanDO Somontano” , el sector está cohesionado y en crecimiento.
Si buscas una escapada al Alto Aragón, esta bodega es una parada obligatoria. Eso sí, vaya con calma. Aquí no corren.
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