Prometieron de todo, pero los sucesivos escándalos del PSOE de Oropesa (Toledo) van en la misma línea de los de la Diputación provincial y los de la Junta de Comunidades.
La actualidad del consistorio oropesano es un mero reflejo de la colmena socialista de la Junta de Castilla-La Macha: promesas incumplidas, despilfarro económico, obras que nunca se acaban y recolocaciones descaradas de los ediles del PSOE.
El alcalde socialista del municipio, Juan Antonio Morcillo, parece haber aprendido perfectamente la doctrina del José María Barreda y de todos los señoritos del cortijo castellano manchego. Dando prueba de ello, el regidor podría haber usado su cargo municipal para entablar amistades en el Ayuntamiento de Talavera –también gobernado por el PSOE– y colocarse en un puesto de trabajo a dedo creado exclusivamente para él en el Recinto Ferial de la ciudad toledana.
Pero Morcillo no es el único: otro concejal del PSOE de Oropesa se ha enfundado anualmente más de 40 mil euros de las arcas municipales –el pueblo ronda los 3 mil habitantes– y ha sido igualmente criticado por haber cobrado ilegalmente dietas que sólo les corresponden a aquellos ediles que no perciben un sueldo por su dedicación.
Entre el resto de concejales nos encontramos con más ediles recolocados en otros cargos públicos, gasto exacerbado en facturas de móviles… y hasta el posible abuso de poder al haber utilizado a varios empleados públicos del Ayuntamiento para la construcción de una vivienda privada cuyo titular es el responsable de Obras y Festejos.
Tanto el Ayuntamiento de Oropesa como la Diputación provincial–presidida por el alcalde socialista de Illescas, José Manuel Tofiño— se han visto envueltos en varias polémicas que han llevado a los vecinos de Oropesa a tener que vivir sin agua potable, como si del tercer mundo se tratase.
El año pasado, toda la comarca estuvo los 3 meses de verano sin agua potable por no haber puesto en marcha una planta potabilizadora que debería haber estado funcionando desde hace varios años.
Los servicios sociales tampoco han sido el ‘fuerte’ de Morcillo: los jubilados no han tenido un centro social durante muchos años –hicieron unas obras que iban a durar 6 meses pero que se alargaron 5 años–.
Parece que a los socialistas de Toledo les da igual que Oropesa se encuentre en una situación económica crítica y que toda la mancomunidad de La Campana de Oropesa sea una de las zonas más deprimidas de toda la comunidad castellano manchega. Ni en estas alarmantes circunstancias, Morcillo, Tofiño, y Barreda ponen freno al despilfarro económico.
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