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No pagó a su vecino 8 millones para que se librara de la deuda y lo compró por cinco al banco

IU defiende que Valderas se quedara con el piso de un desahuciado a precio de saldo

El vecino estaba en paro y no pudo hacer frente a una deuda familiar

Periodista Digital 04 Jul 2013 - 20:53 CET
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El portavoz parlamentario de IU, José Antonio Castro, ha afirmado este 4 de julio de 2013 que «miles y miles de ciudadanos» han adquirido sus viviendas «en las mismas condiciones» que el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas (IU), en referencia a los pisos adquiridos a precio de saldo a través de un banco tras un desahucio.

«Estamos hablando de algo que ha formado parte de la cotidianeidad, durante mucho tiempo, en este país, donde se han embargado viviendas que han pasado al ‘stock’ de entidades financieras y que, a su vez, se han puesto a la venta», ha dicho Castro en rueda de prensa al ser preguntado sobre la información publicada hoy por el diario ABC.

El excoordinador regional de IU compró en 1995 en su pueblo, Bollullos Par del Condado (Huelva), una vivienda de un vecino que había sido desahuciado a la entidad financiera que la subastó.

Ni siquiera quiso pagarle los ocho millones que le pidió para quitarse la deuda, sino que esperó a la subasta para adquirir la vivienda por cinco millones de pesetas.

El portavoz parlamentario de IU ha justificado que dicha vivienda había sido embargada más de tres años antes, y son «muchas las familias que han comprado sus pisos después de que los mismos fueran embargados, bien a personas físicas o jurídicas» porque se ponían a la venta.

De hecho, ha explicado que él mismo compró su piso a un banco que, a su vez, se lo había embargado a una sociedad inmobiliaria y no por eso es «Robin Hood».

«Si de la compra de una vivienda legalmente establecida se quieren sacar conclusiones políticas, me parece muy respetable, pero creo que no es lo más prudente».

LA CARRERA DE DIEGO VALDERAS

Se quedó huérfano con 16 años y tuvo que salir de su pueblo, Bollullos del Condado, un paraíso del vino de Huelva, para ganarse la vida en Barcelona haciendo casi de todo.

Fue albañil, camarero, administrativo, repartidor de butano… Y en todos sus trabajos destacó como activo sindicalista de CCOO hasta que en 1979, con las primeras elecciones democráticas, regresó a su tierra y se presentó a los comicios encabezando la lista del Partido Comunista.

Desde entonces, 34 años han pasado ya, Valderas no ha vuelto a trabajar más que en los despachos que le ha ido proporcionando la política, un oficio en el que se ha aburguesado acumulando cargos de todo tipo.

En Bollullos fue alcalde durante 15 años siempre con mayoría absoluta. Pero su salto a la presidencia del Parlamento lo terminaría retratando.

En su pueblo sus propios camaradas se escindieron del partido montando unas siglas independientes e IU no ha vuelto a levantar cabeza desde entonces.

En la actualidad sólo tiene un concejal, que además es su jefe de prensa en la Junta de Andalucía. Y en el Parlamento alcanzó la presidencia en 1994 gracias a un pacto entre IU y PP contra el PSOE de un Manuel Chaves, que entonces gobernaba en minoría.

Aquella operación fue conocida como «la pinza», un acuerdo entre Luis Carlos Rejón y Javier Arenas del que Valderas salió beneficiado y proyectado como nuevo rostro de IU en Andalucía.

Pero la «traición» a los principios de su partido nunca se la terminaron de perdonar en los ambientes comunistas más puristas, que jamás entendieron que el joven trabajador de orígenes humildes pusiera rostro al primer acuerdo sonoro con la derecha.

No obstante, su trabajo en las bases le ha permitido dirigir el partido en Andalucía hasta hace un mes, durante 13 años, y alcanzar el gobierno de Andalucía gracias a un pacto con Griñán que ha permitido a IU liderar políticas populistas como el decreto para repartir tres comidas al día entre los niños andaluces o la ley Antidesahucios, una lucha que ahora inflama su credibilidad después de tantos años tratando de dar la imagen de currante que le reportaba haber sido el repartidor del butano que llegó a la cima de la política.

 

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