El reciente descarrilamiento de un tren Iryo que colisionó con un Alvia en Adamuz, Córdoba, dejó un saldo trágico de 39 fallecidos y numerosos heridos el pasado fin de semana.
En apenas 20 segundos, los vagones se precipitaron por un terraplén que alcanzaba entre 4 y 6 metros.
Testigos, como el periodista Salvador Jiménez, relataron escenas desgarradoras, donde las personas quedaron atrapadas entre asientos o salieron despedidas. Estas imágenes nos llevan a plantearnos una cuestión recurrente: ¿por qué no existen cinturones de seguridad en los trenes, mientras que sí están presentes en aviones y coches?
La respuesta está relacionada con el funcionamiento de estos colosos de acero y estudios que sugieren que atarse podría resultar contraproducente.
Los trenes se centran en prevenir colisiones mediante sistemas como el ETCS (European Train Control System), que controla la velocidad y posición en tiempo real, así como el clásico sistema del «hombre muerto«, un pedal que activa el freno si el conductor no responde. Un cantón delimita secciones de vía para permitir que solo un tren circule a la vez. Todo está diseñado para evitar choques, ya que, cuando ocurren, los cinturones pueden complicar la situación.
Desaceleraciones suaves: el secreto de la masa
Imagina la escena: un tren pesado, con cientos de toneladas, deteniéndose. Su gran masa provoca desaceleraciones suaves, por debajo de 1 m/s², distribuidas a lo largo de varios metros y segundos. Esto contrasta enormemente con el frenazo brusco de un coche, donde uno puede experimentar fuerzas de 10-20 g (gravedad). Curiosamente, esta suavidad en los trenes disminuye el riesgo de lesiones por proyección.
- En coches y aviones, el cinturón es crucial ante impactos frontales o turbulencias fuertes.
- En trenes, las vías fijas y su bajo centro de gravedad previenen vuelcos peligrosos.
Un análisis realizado por la Comisión Europea en 2019 proporciona cifras reveladoras: el riesgo de muerte en tren es de 0,09 por mil millones de km dentro de la UE, lo cual es un tercio del riesgo en autobuses y 28 veces menor que en coches. Aunque los aviones son aún más seguros, aquí los cinturones evitan «golpes» durante el vuelo.
El estudio británico que cambia las reglas del juego
La Rail Safety and Standards Board (RSSB) del Reino Unido examinó siete accidentes graves ocurridos a lo largo de cinco años. Simularon cinturones de dos puntos (tipo avión) y tres puntos (de coche). Los resultados fueron sorprendentes:
| Escenario | Vidas salvadas | Víctimas adicionales |
|---|---|---|
| Cinturones instalados | 11 (previniendo expulsiones) | 88 (atrapados en zonas aplastadas) |
| Sin cinturones | – | 14 (por intrusión estructural) |
Cuando hay cinturón, los pasajeros quedan sujetos a asientos menos deformables, recibiendo toda la energía del impacto en rodillas, cuello y espalda. Aquellos sin abrochar se golpean contra respaldos duros aumentando las lesiones. Los pasajeros más pequeños son más vulnerables al latigazo cervical.
En el caso del accidente en Adamuz, muchos quedaron atrapados entre vagones deformados. Un cinturón podría haber inmovilizado a algunos allí mismo, dificultando su rescate. Sin embargo, al no estar sujetos, varios salieron despedidos pero evitaron zonas mortales.
Asientos deformables frente a rigidez letal
Los trenes han optado por utilizar asientos diseñados para absorber impactos. Estos asientos se comprimen durante una colisión, amortiguando así al pasajero trasero como si fuera un gran airbag. La instalación de cinturones requeriría reforzar estos asientos, volviéndolos más rígidos.
- Pasajeros asegurados: podrían estar seguros pero quedarían atrapados si hay fuego o humo.
- Aquellos sin cinturón o de pie: serían proyectiles contra estructuras rígidas aumentando las heridas.
En 2024, Renfe dejó claro su postura: «La normativa internacional desaconseja los cinturones. Podrían ser más peligrosos». En servicios suburbanos o metro, muchos viajan de pie; añadir cinturones podría reducir la capacidad hasta un 50% o más.
Aviones: turbulencias y despegues marcan la diferencia
¿Por qué sí se usan en aviones? Porque vuelan alto. Las turbulencias pueden lanzar cuerpos a fuerzas verticales entre 3-5 g. Los cinturones son esenciales para evitar golpes contra techos o compañeros pasajeros durante despegues y aterrizajes bruscos. Los trenes no presentan ese tipo de movimiento; su estabilidad es completamente terrestre.
En China se están probando trenes bala capaces de alcanzar los 600 km/h, pero incluso allí no se utilizan cinturones. Prefieren enfocarse en medidas preventivas: zonas frontales diseñadas para absorber impactos y cabinas que minimizan daños.
Realidad práctica: pasajeros itinerantes
En un viaje en tren es común levantarse para ir al bar o cambiarse de asiento. Según pruebas realizadas, hasta un 80% no utilizaría cinturón si estuviera disponible. Esto convertiría los vagones en un verdadero caos: algunos sujetos mientras otros volarían hacia ellos al frenar bruscamente. La evacuación también sería más lenta ante situaciones críticas como incendios o humo.
El coste económico para rediseñar toda la flota europea sería astronómico: millones por unidad sin garantía alguna si no se utiliza efectivamente.
Excepciones y perspectivas futuras
No todo es perfecto; en el caso del accidente ocurrido en Adamuz, la desaceleración fue violenta debido a un descarrilamiento lateral más que frontal. No obstante, expertos afirman que introducir cinturones podría empeorar el balance general.
Japón y Francia están considerando alternativas híbridas; sin embargo, las normativas globales (UE, EE.UU., Asia) priorizan métodos preventivos como sistemas avanzados como el ETCS nivel 2, permitiendo velocidades seguras hasta 450 km/h sin riesgo de colisiones.
Viajar en tren continúa siendo una opción segura por encima del resto. Aunque los Iryo y Alvia chocaron pese a todos estos avances; aún quedan cuestiones sobre errores humanos o fallos técnicos por investigar. Pero queda clara una lección física: menos frenazos bruscos significan mayor masa y asientos blandos son preferibles. Abrocharse en un AVE sería tan inusual como ponerse un chaleco salvavidas dentro de una piscina: extraño e innecesario.
Al final del día subirse a un tren ofrece tranquilidad porque alguien ha calculado meticulosamente cómo salvar más vidas posibles. Curioso reflexionar sobre ello, ¿verdad?
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