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¿Qué hay de nuevo, Viejo?

Periodista Digital 09 Abr 2007 - 02:27 CET
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Por un momento pensé que estaba viendo ‘Cambio radical’. No podía ser. Era Telecinco y martes. ¡Cielos Santo! Un ‘Hormigas blancas’ dedicado a Ana Obregón.

Tras la Semama Santa volverá una nueva entrega del programa. La segunda parte de la vida de la Obregón será más intensa en cuanto a amoríos pero menos alucinante para el espectador, que le costaba reconocer a la actriz con 20 años de edad.

Le ocurre a la Obregón lo mismo que a los pacientes de Cambio Radical. Tras pasar por tantas operaciones y ser sobeteados por tantas manos, uno ya no sabe si el resultado final es aún peor que lo que traían de fábrica.

El programa de Teresa Viejo que tantas críticas ha despertado no deja de ser más de lo mismo. Otros programas de similar corte le precedieron: ‘El patito feo’, con la propia Ana en Antena 3, y el escandaloso ‘TNT’ que presenta otra mujer manufacturada para la audiencia. Yolanda Ramos, con o sin corbata y siempre de collares imposibles.

Teresa Viejo, Espinete travestido, cuenta sus “historias humanas” de manera fría y distante. Su obsesión por demostrar que el programa cambiará la vida de los protagonistas le impide acercarse a ellos de manera natural. No da confianza. Lo suyo es el rigor de los números de la Bonoloto o los guiones tremendistas de ‘7 días y 7 noches’.

Somete a sus invitados a la prueba del polígrafo, con preguntas secas y esperando palabras monosílabas por respuesta. Nunca pensé que podría llegar a decirlo, pero para este tipo de eventos echo de menos a Isabel Gemio, que busca la lágrima que hay detrás de cada sonrisa. O incluso, ¿por qué no?, a la propia Ana. Operadísima y sin sexo débil merece un espacio de corte glamuroso. Este programita reciclado le vendría al pelo.

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