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El reciente asesinato de una niña de tres años en Torrevieja, perpetrado por su padre, ha reavivado el debate en torno a la violencia vicaria. El hombre, de 40 años, se quitó la vida tras cometer el crimen, dejando a la madre sumida en la desesperación tras no poder alertar a tiempo. Mientras Zaragoza lloraba otro caso similar, el Ayuntamiento de Torrevieja decretó dos días de luto y un minuto de silencio. Este trágico suceso del pasado fin de semana ha puesto en evidencia tanto fallos del sistema judicial como sesgos mediáticos que Juan Soto Ivars ha denunciado sin tapujos en Espejo Público.
Soto Ivars, reconocido escritor y columnista, no minimiza la gravedad de estos actos violentos. Sin embargo, sostiene que el término violencia vicaria es un «despropósito absoluto» y está cargado de prejuicios. En su intervención ante Pilar Velasco, quien abogaba por mayor protección para las mujeres y cuestionaba las custodias a maltratadores, él respondió con datos contundentes: «Hay más niños asesinados por sus madres que por sus padres, y eso no se menciona en los medios». En esta intervención en Espejo Público, Soto enfatizó cómo el debate suele inclinarse hacia un solo bando, ignorando realidades incómodas.
Antecedentes del choque ideológico
La confrontación entre Soto Ivars y los sectores más a la izquierda del panorama mediático no es algo nuevo. Su libro Esto no existe, que aborda las denuncias falsas en casos de violencia de género, ha suscitado escraches y boicots por parte de feministas radicales. Aunque se le acusa de negar la violencia machista, él aclara que su crítica se centra en la asimetría legal: las custodias pueden ser interrumpidas solamente por denuncias basadas en género sin pruebas concretas. En Torrevieja, no había denuncias previas, a pesar de rumores vecinales sobre amenazas. Soto señala que muchas mujeres optan por no denunciar debido al miedo, pero el sistema parece depender demasiado de su decisión, dejando vacíos preocupantes.
Velasco argumentó que los maltratadores no deberían tener custodia: «No puedes maltratar a la madre y tener al hijo». Soto replicó que las denuncias pueden realizarse de oficio o a través de terceros; sin embargo, el enfoque mediático distorsiona la percepción pública. Este caso reabre viejas heridas: en 2025, 38 mujeres murieron por violencia machista, mientras que los infanticidios maternos permanecen silenciados, alimentando una narrativa unilateral.
Consecuencias en la política y la sociedad
La izquierda y sus “terminales mediáticas” quedan expuestas ante este debate. Políticas como la ley contra la violencia de género generan desconfianza: detenciones automáticas durante rupturas que estigmatizan a hombres posteriormente absueltos. Soto advierte sobre un «rebrote de misoginia» impulsado por un feminismo sectario que confunde insultos con asesinatos. En parejas homosexuales, el sistema también presenta fallos similares.
Los efectos potenciales son preocupantes: una mayor polarización electoral podría beneficiar a Vox al señalar estos sesgos. Jueces y abogados sugieren a padres renunciar a sus derechos para evitar conflictos prolongados. ¿Cuál sería una solución? Reformas equilibradas que eviten las “gafas violetas” que ignoran datos relevantes.
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