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Desde las conclusiones sacadas de sus investigaciones

Izpisúa le pega un corte a la inmortalidad que propagan los transhumanistas

Miguel Pato 04 Jun 2018 - 23:18 CET
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A Juan Carlos Izpisúa Belmonte se le ha presentado como el científico que casi ha conseguido el Santo Grial de la eterna juventud. Pero él se ve como un investigador optimista que, simplemente consiguió retrasar el envejecimiento en unos ratones en 2016.

Así empieza Mario Viciosa su relato en El Independiente sobre el trabajo que desarrolla este español en el terreno de la longevidad. Dos años después de la muerte de los roedores (longevos inquilinos del Instituto Salk en California), Izpisúa declara que

Sabemos un poquitín más pero no seremos inmortales.

Es sin duda un jarro de agua fría para la moda del transhumanismo y ahonda en el debate entre los investigadores más conservadores, pues solo afirman aquello que ven con sus propios ojos en el laboratorio, y los que lanzan entusiastas proclamas sobre la longevidad indefinida.

Este biológo explica en el mencionado artículo que no tenemos que aprender tanto de la hidra como del cáncer. Las células cancerígenas, explica, se reproducen sin control y tienen decenas de estrategias para esquivar al sistema inmune y demás procesos que las llevarían a su destrucción.

Una célula [tumoral] tiene casi las mismas propiedades que una célula madre con la diferencia de que no lo hace bien ni de manera tan controlada. El estudiar esas pequeñas diferencias entre cómo una célula madre genera un organismo perfecto y como el cáncer genera una enfermedad creo que nos va a ayudar a entender mejor cómo evitarlo e incluso poder prevenirlo cuando éste está riesgo de que suceda.

Tener un recambio permanente de células sería la solución, por tanto, al envejecimiento. Lo más parecido a eso en la naturaleza es un reservorio de células madre pluripotenciales.

Pero lo que vio Izpisúa en su laboratorio de los ratones no es la inmortalidad. De hecho, los ratones que hicieron que hicieron famoso su trabajo ya murieron. Eso si; vivieron un 30% más y, sobre todo, envejecieron sin cáncer. Este parece el camino de la ciencia: vivir más años y vivirlos mejor.

Este debate está presente en el Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación, organizado por la Fundación Vidaplus, que ya prepara su segunda edición en Madrid para mayo de 2019.

 

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