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Lo de siempre.
Y cada día mas descarado.
En el Congreso de los Diputados, la iniciativa del PP para iluminar la fachada de morado en el Día de los Cristianos Perseguidos ha sido rechazada por parte de PSOE y Sumar.
Esta propuesta tenía como objetivo dar visibilidad al sufrimiento que padecen millones de creyentes en diferentes partes del mundo, pero fue rechazada por la mayoría del gobierno. No obstante, el edificio sí se iluminó en eventos como el Orgullo Gay o para conmemorar al pueblo gitano, lo que abre un debate sobre las prioridades simbólicas en este ámbito.
La votación tuvo lugar en una reciente comisión, donde el PP defendió la urgencia de mostrar solidaridad con las comunidades cristianas que enfrentan ataques constantes. Por su parte, PSOE y Sumar se mostraron contrarios, optando por priorizar otras causas. Como señala este reportaje de El Debate, el rechazo contrasta con gestos anteriores del gobierno.
La persecución que sufren los cristianos es una dura realidad a nivel global. Según informes recientes de Puertas Abiertas, más de 388 millones padecen altos niveles de violencia o discriminación debido a su fe en alrededor de 50 países. Uno de cada siete cristianos se enfrenta a riesgos extremos. En el último año, se registraron 4.900 muertes solo por motivos religiosos.
En este contexto, Nigeria destaca trágicamente: casi el 70% de esos asesinatos sucedieron allí, sumando un total de 3.490 víctimas. Grupos como Boko Haram, ISWAP y milicianos fulani atacan aldeas, iglesias y líderes cristianos sin piedad. Desde 2009, más de 100.000 cristianos han perdido la vida, mientras que aproximadamente 18.000 iglesias han sido incendiadas. En vísperas de Navidad de 2023, más de 200 personas fueron asesinadas en 21 aldeas de Plateau, a manos de milicianos fulani.
Otros lugares también son foco de violencia: en Pakistán, una turba destruyó en 2023 cerca de 20 iglesias y alrededor de 80 casas tras acusaciones infundadas de blasfemia en la localidad de Jaranwala. En Irán, los conversos sufren detenciones, torturas y «exilio interno»; además, muchas mujeres cristianas pierden a sus hijos o son forzadas a matrimonios no deseados. En lo más oscuro del panorama se encuentra Corea del Norte, donde entre 50.000 y 70.000 personas están recluidas en campos de concentración, con la fe prohibida.
Las comunidades urbanas en lugares como Siria, especialmente en la capital, están expuestas a atentados que elevan su situación en listas internacionales sobre persecución. Otros países como Somalia, Yemen, Sudán, Eritrea y Afganistán también figuran entre los más peligrosos para los cristianos. Las razones son diversas: desde el yihadismo hasta regímenes autoritarios y colapsos estatales.
En el continente africano, la masacre es una constante alarmante. En 2022, se contabilizaron aproximadamente 13.000 cristianos asesinados solo en Nigeria, además de miles secuestrados. La organización terrorista ha secuestrado niñas desde las famosas 276 en 2014. Los expertos discuten si esto puede considerarse «genocidio»: aunque no hay un plan deliberado para eliminar comunidades enteras, sí hay violencia selectiva contra los cristianos debido a su fe. El Vaticano advierte sobre el peligro que enfrentan tanto cristianos como musulmanes ante los conflictos entre ganaderos y agricultores.
América Latina no está exenta: en países como Nicaragua, líderes religiosos sufren persecuciones bajo el régimen; mientras que en Colombia, grupos armados atacan iglesias buscando controlar territorios. En China, las restricciones afectan a menores de 18 años que desean practicar su fe libremente.
Este rechazo por parte del Congreso llega justo cuando datos recientes apuntan a un aumento preocupante: se estima que hay alrededor de 388 millones afectados por esta situación globalmente, con tendencias al alza confirmadas para 2026. Un gesto simbólico como este podría haber servido para unir voces contra esta ola creciente de intolerancia que arrebata vidas día tras día.
Mientras Madrid debate sobre luces y colores, en lugares como Nigeria o Pakistán continúan quemando iglesias sin descanso. Ojalá la política española pronto centre su atención donde realmente importa.
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