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La noche en Sofía se presentaba como un examen de madurez para la renovada selección de Luis de la Fuente, y la respuesta fue un recital. España arrolló a Bulgaria (0-3), resolviendo el trámite en apenas media hora y dejando un mensaje inequívoco: el billete para el Mundial 2026 es objetivo prioritario y no hay tiempo para experimentos. Una entrada arrolladora, con goles, fútbol de toque y la sensación de que la Roja ha vuelto de las vacaciones más enchufada que nunca.
A día de hoy, 5 de septiembre de 2025, el ambiente en la expedición española es de optimismo contenido. La goleada, con tantos de Oyarzabal, Cucurella y Mikel Merino, sitúa a España líder del Grupo E y permite encarar con confianza la exigente visita a Turquía del próximo domingo. Pero, como suele decirse en los círculos futbolísticos, esto no ha hecho más que empezar.
Un arranque demoledor y sin fisuras
Poco tardó la selección en dejar claro el guion de la noche. Antes del minuto 5, Oyarzabal aprovechó un despiste de la zaga búlgara para abrir el marcador. Bulgaria, desbordada y sin capacidad de respuesta, apenas lograba cruzar el centro del campo. La presión alta de España ahogaba cualquier intento de salida local.
La fiesta continuó a la media hora, cuando Cucurella, incansable por la banda izquierda, culminó una jugada colectiva y firmó el segundo. Siete minutos después, Mikel Merino sentenció tras un saque de esquina. El partido, para entonces, ya estaba más cerca del entrenamiento que de la competición real. España se permitió incluso el lujo de dosificar esfuerzos y de repartir minutos pensando en próximos compromisos.
Bulgaria, víctima propiciatoria y sin recursos
El conjunto búlgaro, que afrontaba el duelo con la etiqueta de rival más débil del grupo, confirmó todos los pronósticos. Apenas inquietó a Unai Simón y solo el buen hacer de su portero Vutsov evitó una goleada aún mayor. La grada del Estadio Nacional Vasil Levski asistió resignada a una superioridad insultante de los españoles, mientras el seleccionador local se desesperaba en la banda.
Los datos son elocuentes: más del 70% de posesión para España, una docena de remates y una sensación constante de que, si la Roja hubiese querido, el marcador habría sido de escándalo. Solo el lógico relax de la segunda mitad, con los deberes ya hechos, frenó la sangría.
Regresos ilustres y debut prometedor
El partido dejó, además de la victoria, noticias positivas en el plano individual. Rodri y Dani Carvajal, dos piezas clave que arrastraban lesiones desde la pasada temporada, reaparecieron en la segunda parte y dejaron buenas sensaciones físicas. La nota más ilusionante llegó en el tramo final con el debut de Jesús Rodríguez, joven delantero del Como, que ya pide paso en la absoluta tras una irrupción meteórica en la Serie A.
En el once titular, Lamine Yamal volvió a dejar destellos de su talento, aunque esta vez sin premio goleador. Nico Williams y Pedri mantuvieron el nivel de exigencia, y la pareja de centrales, Huijsen y Le Normand, no concedió ni una grieta.
Un formato de clasificación sin margen de error
Este ciclo clasificatorio, con solo cuatro equipos por grupo y seis partidos en total, no concede espacio para la relajación. Solo el primero accede de manera directa al Mundial. El segundo irá a una repesca que, en esta edición, es casi una trampa mortal, pues se añade el cruce con equipos de la Nations League. España, como subcampeona de esa competición, tiene asegurado al menos el playoff, pero nadie en Las Rozas contempla ese escenario.
El Grupo E se completa con Georgia y Turquía. Los otomanos vencieron también en su estreno (2-3 en Tiflis) y se perfilan como el gran rival a batir. El duelo del domingo ante los turcos en Estambul se antoja ya decisivo para marcar tendencia y evitar sobresaltos en el tramo final.
Contexto reciente y perspectivas
Este triunfo llega tras el amargo recuerdo de la tanda de penaltis que privó a España de la última UEFA Nations League, pero también con el aval de un bloque consolidado y una base de futbolistas jóvenes que parecen haber dejado atrás los complejos. La prensa internacional destaca la pegada y la verticalidad del equipo, aunque no faltan los escépticos que advierten que los retos de verdad llegarán cuando el rival sea de mayor entidad.
Las casas de apuestas, poco amigas de la épica, ya sitúan a España como favorita clara para acabar primera de grupo. Pero en el fútbol moderno, cualquier exceso de confianza puede pagarse caro. De momento, el plan de De la Fuente funciona y la maquinaria parece engrasada.
Próximos retos y calendario
La selección no tendrá tiempo para celebraciones. El domingo, la cita en Estambul ante Turquía será una auténtica prueba de fuego. Después quedarán las dobles jornadas ante Georgia y la vuelta frente a Bulgaria, pero un buen resultado en el infierno turco podría allanar el camino y permitir cierto margen de maniobra.
La hoja de ruta está clara: sumar los máximos puntos posibles cuanto antes y evitar que la repesca se convierta en un fantasma. El grupo, eso sí, parece asequible en comparación con otras ediciones, pero el fútbol ya ha demostrado que las sorpresas existen.
Curiosidades del partido y sus protagonistas
- Oyarzabal, autor del primer gol, suma ya 12 tantos con la selección absoluta.
- Cucurella marcó su primer gol como internacional absoluto, tras más de 20 apariciones.
- Mikel Merino volvió a ver puerta con la Roja, consolidando su papel como llegador.
- El portero búlgaro, Vutsov, evitó al menos dos goles cantados y fue el mejor de los suyos.
- Jesús Rodríguez, debutante, es el primer jugador del Como en vestir la Roja desde los años 60.
- España no perdía en suelo búlgaro desde 1968.
- La selección suma ya 11 partidos consecutivos sin perder en fases de clasificación mundialista.
- La posesión española superó el 70%, récord en lo que va de clasificatorio.
- De la Fuente no pierde en partido oficial desde su llegada al banquillo.
- Ningún jugador español vio tarjeta amarilla, señal de partido plácido y sin sobresaltos.
La afición, mientras tanto, sueña despierta. Si este es el punto de partida, que nadie se baje del barco: el Mundial de 2026 ya aparece en el horizonte y la Roja, de momento, navega viento en popa.
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