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No hay palabras para describir lo que se vivió en el Estadio Nacional de Tokio. Cuando Mondo Duplantis saltó los 6,30 metros en la final del Mundial de Atletismo, el público quedó boquiabierto y los rivales se rindieron ante una hazaña que parece sacada de una película de ciencia ficción.
El sueco ha conseguido lo que muchos consideraban imposible: batir por decimocuarta vez su propio récord mundial, elevando el listón a alturas que desafían toda lógica deportiva.
La escena fue digna de un guion épico. Tras errar el primer intento sobre los 6,30 metros y con la presión de todo el estadio, Duplantis se detuvo a concentrarse.
El griego Emmanouil Karalis había puesto emoción hasta el último salto, pero la historia se repitió: solo hay un rey en la pértiga moderna. El australiano Kurtis Marschall, con 5,95 metros, completó el podio en una final donde los saltos parecían más bien vuelos transatlánticos.
El campeón olímpico y mundial que no tiene techo
El dominio del sueco en la especialidad es absoluto. Desde aquel oro olímpico en Tokio 2021 —sin público por la pandemia— hasta su tercer oro mundial consecutivo este año, Duplantis ha demostrado que compite prácticamente contra sí mismo. Su celebración tras el salto fue tan espontánea como emotiva: recibió las felicitaciones de sus colegas-rivales en una especie de fiesta improvisada sobre el tartán.
Duplantis empezó a saltar con solo tres años y desde entonces ha destrozado todas las barreras del atletismo. Sus registros ya superan los del legendario Sergey Bubka; acumula dos oros olímpicos, tres mundiales al aire libre y tres bajo techo, además de decenas de victorias en la Liga Diamante. Es un atleta que ha cambiado para siempre la percepción del salto con pértiga.
¿Hasta dónde puede llegar? La inteligencia artificial pronostica 6,51 metros
La pregunta que flota en cada mitin es la misma: ¿cuánto más puede saltar Duplantis? Los expertos se dividen entre los que creen que el límite físico está cerca y quienes, con cierto sentido del humor y un toque de escepticismo científico, señalan que ni la gravedad parece resistírsele. De hecho, según modelos desarrollados por inteligencia artificial aplicados al rendimiento y biomecánica del atleta, no es descabellado pensar que pueda superar los 6,51 metros antes del final de su carrera deportiva.
Esta proyección tiene base en el análisis detallado de sus incrementos de velocidad —la verdadera clave detrás del salto— y su capacidad para transformar la energía cinética en altura extrema. Cada centímetro adicional es una conquista tanto técnica como mental. La IA calcula posibles escenarios donde la mejora del material deportivo y los avances fisiológicos permitirían a Duplantis elevar aún más su récord.
La velocidad y «la garra»: innovación técnica con sello Puma
Uno de los secretos mejor guardados por el equipo técnico del sueco reside en su progresiva mejora de velocidad en carrera —un parámetro monitorizado obsesivamente— y en el uso de una innovación tecnológica llamada «la garra», desarrollada por Puma especialmente para él. Esta herramienta permite maximizar la transferencia energética durante el despegue y reduce las pérdidas habituales por fricción o deformación del calzado.
La garra ha sido protagonista silenciosa del último salto récord. Diseñada para mejorar el agarre y optimizar la aceleración final antes del vuelo, ha convertido a Duplantis no solo en un prodigio físico sino también en un referente tecnológico dentro del atletismo moderno. No es casualidad que tras cada salto exitoso revise minuciosamente las condiciones técnicas de sus zapatillas antes de celebrar con sus compañeros.
Una hegemonía absoluta: rivales resignados y premios millonarios
El espectáculo ofrecido por Duplantis va mucho más allá del tartán. Cada récord mundial trae consigo no solo fama y reconocimiento sino también premios económicos sustanciosos: 100.000 dólares extra por cada plusmarca batida durante el Mundial de Tokio —además de los 70.000 dólares por la medalla de oro— han hecho crecer notablemente su cuenta corriente desde aquel lejano febrero de 2020 cuando le arrebató el récord al francés Lavillenie.
Sus rivales forman una alegre comparsa que celebra cada hazaña como propia; saben que desafiar al sueco es casi un acto heroico destinado al aplauso más que al éxito deportivo real. La pértiga vive ahora una época dorada gracias al tirón mediático y popularidad conseguida por Duplantis: las gradas se llenan incluso en rondas clasificatorias y los niños ya sueñan con imitar sus vuelos imposibles.
¿Dónde está el límite? Futuro incierto pero prometedor
A pesar de todos los récords batidos, nadie se atreve a ponerle techo al fenómeno sueco. Los próximos eventos internacionales serán seguidos con lupa por aficionados y expertos; las casas de apuestas ya ofrecen cuotas casi anecdóticas sobre nuevos récords antes incluso de cada competición.
Lo único seguro es que Mondo Duplantis seguirá protagonizando titulares e inspirando a generaciones futuras. Quizá algún día veamos cómo salta esos 6,51 metros predichos por algoritmos; mientras tanto, cada cita atlética es una oportunidad para disfrutar del espectáculo único e irrepetible que ofrece este atleta total.
Curiosidades sobre Mondo Duplantis y el salto con pértiga
- Ha batido catorce veces el récord mundial desde febrero de 2020.
- Su apodo “Mondo” proviene del italiano “mundo”, reflejando su ambición global.
- Es hijo de entrenador estadounidense y madre sueca exatleta internacional.
- En Tokio celebró junto a ABBA —símbolo nacional sueco— tras conseguir el nuevo récord.
- Usa zapatillas Puma personalizadas con tecnología “la garra”.
- Su mejor marca previa era 6,29 metros lograda hace apenas un mes.
- Ha conseguido premios superiores a medio millón de euros solo por plusmarcas mundiales.
- La IA prevé que podría saltar hasta 6,51 metros si mantiene su progresión.
- El francés Lavillenie fue su gran rival histórico hasta 2020.
- Su grupo habitual incluye atletas como Karalis (Grecia), Marschall (Australia) y Kendricks (EEUU).
- La final del Mundial se convirtió en una auténtica fiesta entre pertiguistas amigos.
- Ha puesto tan “de moda” la pértiga que algunos mítines han triplicado asistencia gracias a su presencia.
Duplantis no tiene techo… aunque todo apunta a que pronto habrá que inventar nuevas palabras para describirlo.
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