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LEYENDA DEL BALONCESTO

Fallece a los 68 años Oscar Schmidt, el mejor anotador que nunca jugó en la NBA

El icónico número 14, conocido como Mano Santa, ha fallecido en São Paulo tras una larga enfermedad. Su legado como máximo anotador histórico perdurará para siempre.

Periodista Digital 19 Abr 2026 - 02:17 CET
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Oscar Schmidt, el brasileño conocido como Mano Santa, ha fallecido este viernes en São Paulo a los 68 años, a causa de complicaciones relacionadas con un tumor cerebral del que se había recuperado hace unos años.

Su muerte ha dejado este 18 de abril de 2026, una profunda huella en el mundo del baloncesto, donde se destacó como el anotador excepcional que decidió rechazar la NBA por lealtad a su selección nacional.

Nacido el 16 de febrero de 1958 en Natal, Schmidt creció en Brasilia y comenzó a forjar su leyenda desde muy joven.

A lo largo de sus 32 años dedicados al baloncesto, acumuló un impresionante total de 49.743 puntos en clubes, superando en 2001 el récord establecido por Kareem Abdul-Jabbar.

Su trayectoria incluyó equipos como Flamengo, Caserta en Italia y Fórum Valladolid en España, donde durante la temporada 1993/94 promedió asombrosos 33,2 puntos por partido y se convirtió en el máximo anotador de la ACB. Su tiro era una auténtica pesadilla para los defensores: certero, constante y devastador.

Con la selección brasileña, acumuló un total de 326 partidos, llevando a su país a conquistar dos Copas América, dos títulos sudamericanos y un oro panamericano. Participó en cinco Juegos Olímpicos, destacando especialmente en Seúl, donde anotó 55 puntos contra España —un récord olímpico— y alcanzó un promedio de 42,5 puntos por encuentro. En el Mundial de 1990, logró marcar 53 puntos frente a Australia, otro hito imborrable. «Era un genio en el país del fútbol», lo recordaban sus compañeros, que lo consideraban una rareza y un orgullo nacional.

A pesar de ser elegido por los New Jersey Nets en el draft de 1984 en el puesto 131, Schmidt decidió priorizar su compromiso con Brasil. En los años 80, jugar en la NBA significaba renunciar a representar a la selección nacional, algo que él nunca estuvo dispuesto a hacer. «Prefiero ser campeón con Brasil que estrella en Estados Unidos», solía afirmar. Su paso por Valladolid lo acercó al Real Madrid, aunque su legado en la ACB es indiscutible.

La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de tristeza entre colegas y rivales. La excompañera de selección, Hortência Marcari, le dedicó unas emotivas palabras: «Mano Santa nos enseñó a soñar en grande». Por su parte, el exjugador español Juan Antonio San Epifanio, comentó: «Sus 55 puntos en Seúl cambiaron para siempre el baloncesto FIBA». Su influencia trascendió fronteras; elevó el nivel del baloncesto sudamericano y demostró que la lealtad tiene más valor que cualquier cantidad de dinero.

Trayectoria y logros destacados

Aún no se han hecho públicos actos conmemorativos oficiales, pero clubes como Flamengo y la CBV están organizando homenajes. La figura del Mano Santa se despide físicamente, pero sus canastas seguirán resonando eternamente entre las gradas del mundo.

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