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El Barcelona solventó con autoridad uno de esos partidos que suelen esconder peligros. El Sevilla visitaba Montjuïc envuelto en silencio mediático, eclipsado por la semana electoral azulgrana y por la mirada puesta en la Champions ante el Newcastle. Pero en juego estaba algo más que tres puntos: el liderato tras la victoria ante el Real Madrid.
Y los de Hansi Flick no quisieron sorpresas.
Desde el primer minuto el Barça jugó como si tuviera prisa por resolver la cita. Apenas habían transcurrido veinte minutos cuando los azulgrana ya habían abierto una brecha de dos goles en el marcador. El gran agitador del partido fue Joao Cancelo. El portugués apareció con su habitual vocación ofensiva para provocar dos penaltis casi consecutivos. Raphinha no perdonó desde los once metros y convirtió ambas acciones en ventaja clara para los culés.
En la primera jugada, Sow derribó al lateral cuando se colaba hasta la cocina. En la segunda, Carmona sacó la mano para frenar otra incursión peligrosa del portugués. Martínez Munuera señaló la pena máxima tras revisar la acción en el VAR, esta vez sin protestas del barcelonismo.
Con el marcador a favor, el encuentro transcurrió con calma para el equipo de Flick. El Sevilla apenas inquietaba y el Barcelona manejaba el ritmo sin necesidad de pisar el acelerador. Entre los apuntes del partido destacó el estreno como titular de Espart en el lateral derecho del primer equipo.
El tercer golpe llegó tras una gran jugada colectiva. Gerard Martín inició la acción con un preciso envío a Bernal, que asistió a Dani Olmo. El de Terrassa definió con calidad para firmar el 3-0 y dejar el duelo prácticamente sentenciado.
El Sevilla, sin embargo, encontró un pequeño resquicio antes del descanso. Las virtudes ofensivas de Cancelo volvieron a dejar al descubierto su espalda defensiva. Juanlu aprovechó el espacio por la banda y sirvió el balón a Oso, que superó con serenidad a Joan García para recortar distancias.
Pero cualquier intento de reacción quedó en nada. Flick movió el banquillo y dio entrada a Fermín por un apagado Pedri. El canterano apenas necesitó unos minutos para desequilibrar el partido. Tras una rápida transición, el balón acabó en los pies de Raphinha, que firmó su tercer tanto de la noche con un disparo que se desvió en un defensa antes de colarse en la portería.
Con el Sevilla ya entregado, faltaba la guinda. Y la puso Cancelo. El portugués se marcó una espectacular cabalgada de cuarenta metros, recortó a un defensor y definió con autoridad para firmar su primer gol como azulgrana en esta segunda etapa y silenciar a quienes lo consideraban un simple parche.
La noche todavía guardaba un momento especial para el barcelonismo. Con el partido resuelto, Hansi Flick dio entrada a Gavi, que volvía a jugar seis meses después de su operación. El regreso del centrocampista fue celebrado como una victoria más en Montjuïc.
El duelo se cerró con un gol final de Sow, anecdótico en una noche que confirmó que el Barça no cayó en la trampa sevillista y sigue firme en lo más alto de la tabla.
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