Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

España no negocia el esfuerzo y convierte cada cita en una final

Oyarzabal firma un recital y España aplasta a Serbia con fútbol de autor

Dos goles del delantero y un debut soñado de Víctor Muñoz coronan una exhibición coral que dispara el optimismo de cara al verano

Paul Monzón 28 Mar 2026 - 03:46 CET
Archivado en:

Más información

FIFA lanza la venta final de entradas del Mundial 2026 en medio de críticas por

Griezmann deja Europa y aterriza en Orlando: fichaje bomba para revolucionar la liga estadounidense

España salió al campo como quien no entiende de amistosos ni de treguas. Para este equipo, cada partido es una Finalissima encubierta. Se habló de porteros en la previa, pero cuando rodó el balón todo quedó en segundo plano: apareció el fútbol del bueno, el que engancha, el que arrastra al optimismo sin remedio.

El conjunto de Luis de la Fuente trituró a Serbia con una actuación de alto voltaje, sostenida en la movilidad constante y en una idea que Bill Shankly convirtió en dogma: tocar y moverse. España lo llevó a la práctica sin pausa, sin estatuas, sin concesiones. Con Rodri de nuevo al mando y un once reconocible de gran cita, el equipo funcionó como un mecanismo perfectamente engrasado.

No hubo rastro de distracciones ligueras o europeas. España llenó el césped de futbolistas invisibles para el rival, capaces de aparecer donde no se les espera. Baena, Lamine Yamal, Llorente, Fermín y Pedri tejieron una red de juego que siempre encontraba a Oyarzabal, ejecutor implacable.

Los dos goles de la primera mitad fueron piezas de museo. El primero, una coreografía de precisión entre Lamine, Fermín y Baena que Oyarzabal culminó con un zurdazo elevado, puro arte. El segundo, más directo y quirúrgico, nació de una ruptura de Cubarsí y terminó en otro disparo perfecto del delantero desde fuera del área.

En ese despliegue destacó Fermín, pura energía competitiva, como si cada balón fuera un examen decisivo. Y Lamine, imprevisible como siempre, dejando destellos cada vez que entraba en contacto con el balón.

Serbia resistió con orden hasta que el partido se abrió, pero apenas inquietó más allá de un gol anulado a Birmancevic. El dominio español fue total, un asedio constante que terminó de resolverse con la irrupción de Víctor Muñoz. El debutante, eléctrico y valiente, coronó la noche con un gol de bella factura tras combinación con Dani Olmo y un taconazo de Ferran Torres. En este equipo, hasta los estrenos saben a obra de arte.

España no entiende de partidos menores. De la Fuente ha construido un grupo que compite siempre y juega casi siempre mejor. El verano, visto lo visto, promete emociones fuertes.

Más en Fútbol

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by