Más información
El Barcelona ha entrado en modo sentencia. Ni las ausencias de sus figuras más desequilibrantes, Lamine Yamal y Raphinha, han frenado a un equipo que ya huele el título. La victoria en Getafe, territorio históricamente incómodo, no solo rompe una racha de cinco temporadas sin ganar allí, sino que coloca a los de Flick en una posición privilegiada para proclamarse campeones en cuestión de días.
Con once puntos de ventaja sobre el Real Madrid y solo quince por disputarse, el margen de error es mínimo para los blancos. Los azulgrana incluso manejan calendario en mano cuándo levantar el trofeo: podrían hacerlo el próximo fin de semana en El Sadar si su perseguidor tropieza ante el Espanyol, o aplazar la fiesta para un Clásico que podría convertirse en definitivo.
El choque en el Coliseum respondió al guion esperado. Un Getafe rocoso, incómodo y fiel al estilo de Bordalás obligó al Barça a un ejercicio de paciencia. Sin espacios y con pocas oportunidades, el partido se decidió en los detalles. Tras un aviso de Lewandowski y una ocasión clara de Roony, fue Fermín quien golpeó primero justo antes del descanso, aprovechando una recuperación de Cubarsí y una asistencia precisa de Pedri.
El gol abrió el escenario. El Getafe adelantó líneas tras el descanso, pero el Barça encontró más aire. Dani Olmo y Koundé rozaron el segundo en los mejores minutos visitantes. Sin embargo, el conjunto azulón apenas inquietó a Joan García, bien protegido por una defensa sólida y un centro del campo dominado con autoridad por Pedri.
La sentencia llegó en una acción quirúrgica. En pleno intento local por empatar, el Barça lanzó una contra perfecta: Lewandowski inició la jugada y Rashford, tras una carrera demoledora, definió con frialdad para apagar cualquier reacción. El partido quedó sellado ahí.
Más allá del resultado, el mérito del Getafe sigue siendo incuestionable. Con recursos limitados y un estilo reconocible, el equipo de Bordalás continúa firmando una temporada sobresaliente, manteniéndose en la pelea europea pese a un balance goleador adverso.
El Barcelona, mientras tanto, avanza con paso firme. Con un calendario asumible y la ventaja consolidada, el título ya no parece una posibilidad, sino una cuestión de tiempo. Incluso en noches sin sus estrellas, el líder ha demostrado que su maquinaria sigue funcionando. Y eso, a estas alturas, es lo más preocupante para sus rivales.
Más en Fútbol
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home