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El Parque de los Príncipes vivió este martes 28 de abril una de las noches más frenéticas en la historia reciente de la Champions League.
Nueve goles en 70 minutos. Una remontada del PSG que parecía sentenciar la eliminatoria. Una reacción del Bayern que la dejó completamente abierta. Y un 5-4 final que es al mismo tiempo un resultado extraordinario y una advertencia para el partido de vuelta en el Allianz Arena.
Luis Enrique se marcha con ventaja mínima. Vincent Kompany se marcha con vida. Y el fútbol europeo se frota las manos ante lo que puede ocurrir dentro de una semana en Múnich.
El Bayern empezó mandando. Harry Kane abrió el marcador desde el punto de penalti en el minuto 17, tras una falta sobre Luis Díaz. Michael Olise daba velocidad y peligro a los alemanes y el PSG tardó en encontrar su juego.
Pero cuando lo encontró, fue arrollador. Khvicha Kvaratskhelia empató con una rosca al minuto 24 que viajó a una velocidad que Neuer no pudo procesar. João Neves puso el 2-1 con un cabezazo tras córner en el 33. Olise igualó al 41 con una acción de calidad. Y en el tiempo añadido, un penalti polémico por mano de Davies que Ousmane Dembélé no perdonó dejó el 3-2 al descanso.
La segunda parte arrancó con el PSG en modo devastador. Kvaratskhelia firmó su doblete en el 56 con un zurdazo imparable. Dos minutos después, Dembélé aprovechó un desajuste defensivo alemán para hacer el 5-2. La eliminatoria parecía sentenciada.
Pero el Bayern no existe para rendirse. Dayot Upamecano recortó con un cabezazo en el 65. Y Luis Díaz, en una jugada brillante validada por el VAR tras revisión de posible fuera de juego, colocó el 5-4 en el minuto 69 con un regate y un remate al segundo palo que insufló vida al gigante bávaro.
Los últimos veinte minutos fueron de contención nerviosa. Safonov realizó intervenciones milagrosas. El PSG resistió. Y el marcador no se movió más.
Los protagonistas de la noche
Kvaratskhelia fue el mejor jugador del partido. Sus dos goles, la rosca del empate y el zurdazo del 4-2, justifican por sí solos los 70 millones que el PSG invirtió en él este verano. Debutaba en semifinales de Champions y lo hizo con una actuación que ya forma parte de la historia del torneo.
Dembélé ha renacido bajo las órdenes de Luis Enrique. Su doblete, incluyendo el penalti transformado con frialdad absoluta en el tiempo añadido del primer tiempo, le lleva a 12 goles en esta edición de la Champions. Es el hombre más en forma del equipo parisino.
Kane marcó pero no pudo evitar la derrota. Lleva 15 goles en esta Champions, una cifra que en cualquier otra temporada bastaría para ser el protagonista absoluto. Esta noche tuvo que compartir el foco con demasiados compañeros de reparto.
Luis Díaz es la esperanza bávara para la vuelta. Su gol, validado tras revisión del VAR, y su capacidad para generar peligro constante hacen del colombiano el jugador que más puede cambiar el resultado en el Allianz Arena.
Neuer encajó cinco goles, su peor actuación en casi una década. A sus 40 años, la noche de París quedará como una de las más difíciles de su carrera.
Los antecedentes que dan contexto
La última vez que estos dos equipos se enfrentaron en una final de Champions fue en Lisboa en 2020. El Bayern ganó 1-0 con un gol de Coman y levantó el título. Los roles parecen invertidos en 2026: el PSG llega como defensor del título y con la ventaja en el marcador.
Pero el Allianz Arena es un fortín. El Bayern en casa en eliminatorias europeas tiene una historia que el PSG conoce bien. Y con un solo gol de ventaja, cualquier error puede cambiar todo.
Lo que se decide en Múnich
Las casas de apuestas dan al Bayern como ligero favorito para clasificarse: 1,85 frente a 1,95 del PSG. Un gol alemán en Múnich bastaría para igualar la eliminatoria y forzar prórroga o penaltis.
Luis Enrique viajará sin Mbappé, lesionado desde los cuartos y cuya recuperación se espera para después de la vuelta. Kompany podría ajustar su alineación metiendo a Laimer por Davies, el defensor que cometió el polémico penalti del 3-2.
Nueve goles en 70 minutos en el partido de ida. Una eliminatoria que podría perfectamente acabar en otro festival de goles o en un partido completamente diferente, tenso y táctico, donde el primer gol lo cambia todo.
El fútbol europeo tiene su gran noche pendiente en Múnich. Y después de lo que ocurrió en el Parque de los Príncipes, nadie se atreve a predecir qué va a pasar.
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