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Diego Simeone cumplió su partido número 1.000 al frente del Atlético de Madrid con una rotación total y una victoria que llegó de donde menos se esperaba: de dos chicos de la cantera que llevan más de una década en el club y que en el minuto 73 y en el 81 de Mestalla se convirtieron en protagonistas de una noche que el Cholo no olvidará fácilmente.
Iker Luque, 20 años, rojiblanco desde los nueve. Miguel Cubo, 18 años, en el club desde los ocho. Los dos debutaron marcando en el mismo partido en Mestalla, algo que no había ocurrido desde los años noventa. Y lo hicieron con el equipo reservado para los partidos que el entrenador argentino considera secundarios, porque la prioridad absoluta está en el Emirates Stadium de Londres, donde el Atlético jugará el miércoles la vuelta de las semifinales de Champions contra el Arsenal con un 1-1 en el marcador de la ida.
El partido
Simeone alineó a Julio Díaz, Javi Boñar, Morcillo, Mendoza y varios de los jóvenes que forman la segunda línea del plantel. Koke y Griezmann esperaron en el banquillo hasta los minutos finales. El mensaje era transparente: conservar energía para Londres y dar minutos a quienes los necesitan.
El Valencia no entendió la oportunidad que se le presentaba o no tuvo recursos para aprovecharla. El resultado estadístico es demoledor: cinco tiros totales, cero a puerta, un xG de 0.3. El Atlético, con su equipo B, disparó 20 veces con un xG de 1.78 y siete tiros entre los tres palos.
Luque abrió el marcador en el 73 con un remate tras asistencia de Obed Vargas que previamente había dado en el palo. Cubo cerró la cuenta en el 81 con un disparo raso tras pase de Griezmann, validado por el VAR ante la pasividad de la defensa local. Nahuel Molina y Le Normand guiaron a los más jóvenes con solidez. Dimitrievski en la portería valencianista salvó situaciones que sin su intervención habrían convertido la derrota en goleada.
La crisis del Valencia
Los 45.889 espectadores de Mestalla no ocultaron su frustración. Desde la Curva Nord resonaron cánticos de «Corberán, dimisión» y «jugadores mercenarios» mientras el partido se consumía sin que el equipo local generara una sola ocasión clara. Parte del público comenzó a abandonar las gradas antes del pitido final alternando los pitos con el sarcástico «mañana es día libre», un recordatorio irónico al cuerpo técnico que pocos en las gradas consideraron gracioso.
Carlos Corberán asumió las críticas en rueda de prensa con la resignación de quien sabe que la situación le supera pero no tiene más argumento que la resistencia: «Es un club exigente, mi ilusión sigue intacta». Cuenta con el respaldo del director general Ron Gourlay, pero el respaldo de la dirección no compensa la ausencia de rendimiento en el campo.
El Valencia está ocho puntos por encima del descenso con cuatro partidos por disputar. Una victoria ante el Atlético les habría abierto la puerta a soñar con Europa. Una derrota ante el equipo B del rival los devuelve a mirar por el retrovisor hacia la segunda división con más miedo que esperanza. El próximo partido es el sábado contra el Elche, que se presenta como obligatorio en términos de puntos pero que en el actual estado anímico del vestuario no tiene ninguna garantía de resultado.
La pregunta que flota en Valencia no es ya si Corberán tiene futuro en el club. Es si el club tiene futuro en Primera División.
Los mil partidos de Simeone
La cifra merece su propio párrafo. Diego Simeone acumula 1.000 partidos al frente del Atlético de Madrid con 614 victorias, un porcentaje de éxito que no tiene equivalente en la historia reciente del fútbol español ni europeo para un técnico con tanta continuidad en el mismo club.
Llegó en diciembre de 2011 con el Atlético en mitad de la tabla y lo ha transformado en un club que gana Ligas, llega a finales de Champions y compite de tú a tú con el Real Madrid y el Barça durante más de una década. La fidelidad de Rojilandia hacia su entrenador es recíproca y tiene una base estadística que pocos pueden discutir.
Que el partido número 1.000 lo ganara con los canteranos, conservando a sus titulares para Londres, es la imagen perfecta de lo que Simeone ha construido: un sistema tan sólido que el equipo B gana en Mestalla y el entrenador puede permitirse sonreír en la rueda de prensa mientras su rival llora.
La Champions que espera
El Atlético llega al Emirates con el empate 1-1 de la ida, piernas frescas en sus titulares y una racha de diez partidos consecutivos marcando goles que empezó en marzo. Las casas de apuestas les dan como ligeros favoritos para pasar la eliminatoria con una cuota de 2.10 para la victoria en Londres.
El Arsenal de Mikel Arteta en el Emirates es uno de los escenarios más exigentes del fútbol europeo. Pero el Atlético que llega a ese partido tiene a Koke y Griezmann descansados, a la cantera con la moral por las nubes después de lo de Mestalla, y a un entrenador que lleva 1.000 partidos demostrando que sabe preparar las noches grandes.
Los niños del Cholo tomaron Mestalla. Ahora los mayores van a por el Emirates.
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