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España volvió a demostrar que atraviesa un momento dulce. Y volvió a hacerlo con Lamine Yamal como protagonista absoluto. El joven extremo lideró la victoria por 4-1 ante Croacia en el Sánchez-Pizjuán con dos tantos y una asistencia, en una noche en la que la selección volvió a ofrecer fútbol, intensidad y una pegada demoledora.
El conjunto de Luis de la Fuente apenas necesitó unos segundos para tomar el control. Croacia todavía no había conseguido asentarse sobre el césped cuando España ya había encontrado el camino hacia la portería. Una larga combinación terminó con Baena habilitando a Lamine, que apareció desde la derecha y cruzó el balón con precisión para inaugurar el marcador.
El gol fue el comienzo de un dominio que pudo haber dejado el encuentro prácticamente sentenciado mucho antes del descanso. España circulaba con velocidad, recuperaba rápido y encontraba espacios con facilidad ante una Croacia demasiado replegada.
De la Fuente había introducido varias novedades respecto al último encuentro. Zubimendi ocupó el lugar de Rodri, Huijsen entró en el centro de la defensa y Fermín asumió protagonismo en la zona ofensiva. Baena y Oyarzabal también partieron de inicio. El seleccionador volvió a demostrar que dispone de alternativas suficientes para modificar el equipo sin que el rendimiento colectivo se resienta.
Croacia, sin Modric de inicio, apenas podía acercarse al área española. Sin embargo, cuando peor lo estaba pasando encontró el empate. Perisic puso un balón peligroso desde la izquierda y Beljo aprovechó el centro para superar a Unai Simón con un cabezazo.
La reacción española fue inmediata
Lamine volvió a aparecer para desequilibrar el partido. Esta vez desde el otro perfil, puso un centro medido que encontró a Pubill dentro del área. El lateral apareció con decisión y cabeceó el 2-1 para devolver la ventaja a España.
Antes del descanso, los locales tuvieron oportunidades para ampliar todavía más la diferencia. Fermín estuvo especialmente activo y llegó incluso a marcar, aunque el tanto no subió al marcador por fuera de juego. Poco después, un disparo suyo terminó estrellándose contra el poste.
Tras el paso por los vestuarios, Croacia intentó adelantar líneas, pero España volvió a hacerse con el control. La entrada de Pedri dio todavía más pausa y claridad a la circulación.
Y entonces apareció otra vez Lamine
El canario recibió un balón de Pedri en la banda derecha, aceleró hacia el área y, tras ganar metros, buscó el hueco exacto entre el guardameta croata y el primer palo. Su disparo, colocado y preciso, terminó dentro de la portería. Era el 3-1 y también la confirmación de que la noche tenía un dueño.
El Sánchez-Pizjuán se entregó completamente al joven atacante cuando dejó el campo poco después. Víctor Muñoz ocupó su lugar, mientras Nico Williams también entraba para afrontar el tramo final.
El partido estaba prácticamente resuelto, pero España no dejó de buscar más goles. Cucurella continuó incorporándose por la izquierda y Rodri también tuvo sus minutos después de sustituir a Zubimendi.
La entrada de Luka Modric provocó una de las ovaciones más destacadas de la noche. El centrocampista croata, uno de los grandes nombres de su generación, recibió el reconocimiento del público sevillano.
Pero la última palabra fue española
Nico Williams aprovechó una nueva acción colectiva para marcar el cuarto en los minutos finales y poner el definitivo 4-1. España cerraba así una actuación contundente y sumaba su segunda victoria consecutiva en la Liga de Naciones.
La selección vuelve a sonreír. Y lo hace alrededor de una generación que tiene en Lamine Yamal a una de sus grandes figuras. Ante Croacia, el extremo volvió a demostrar que puede decidir un partido desde el talento, la velocidad y una capacidad extraordinaria para encontrar espacios donde aparentemente no existen.
El siguiente desafío será el sábado ante Chequia, en Oviedo.
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