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EL MERCADO SE DISPARA EN ESPAÑA

Alquilar una habitación en Madrid o Barcelona cuesta lo mismo que un piso entero hace 10 años

La subida de precios en habitaciones compartidas supera los 500 euros mensuales y tensiona el acceso a la vivienda en las grandes ciudades

Periodista Digital 27 Ago 2025 - 15:51 CET
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Se ha puesto imposible.

Comprar por supuesto, pero también alquilar.

Y el asunto no tiene visos de ir a mejor o atenuarse.

Sobre todo en las grandes capaitales, que es donde de verdad hay demanda.

Alquilar una habitación en Madrid o Barcelona ya cuesta, de media, más de 500 euros al mes. Esta cifra, que a muchos les puede parecer desorbitada, iguala lo que costaba un piso completo hace apenas una década, cuando el precio del metro cuadrado rondaba los 7 euros y aún era posible encontrar viviendas enteras por menos de 500 euros mensuales.

El fenómeno no se limita solo a las dos grandes capitales: en Valencia y Málaga el precio supera ya los 400 euros mensuales por habitación, y la tendencia se replica en otras ciudades como San Sebastián (475 €) y Palma (450 €).

La media nacional supera los 420 euros mensuales por estancia, según los últimos datos de portales inmobiliarios y estudios sectoriales.

La oferta ha crecido notablemente –un 24% más habitaciones disponibles respecto al año anterior en 43 capitales–, pero lejos de moderar los precios, la demanda disparada ha impulsado nuevas subidas, especialmente en zonas céntricas y barrios consolidados.

¿Por qué suben tanto los precios?

La explicación es múltiple. Por un lado, el alquiler tradicional de pisos completos se ha encarecido un 14% solo en el último año, alcanzando máximos históricos. El precio medio del alquiler convencional en España roza ya los 13,29 €/m² al mes. Esto ha expulsado a muchos inquilinos del mercado tradicional, obligándoles a buscar alternativas más asequibles como el alquiler de habitaciones. Sin embargo, la presión de la demanda sobre este segmento ha convertido lo que antes era una solución económica en una opción cada vez menos accesible.

En palabras de María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, “El aumento del precio del arrendamiento tradicional está obligando a cada vez más inquilinos a buscar en el segmento de habitaciones, al no poder hacer frente a una vivienda entera”. Además, el auge de modelos como el coliving –contratos flexibles con servicios añadidos para perfiles profesionales– ha elevado el posicionamiento prémium de muchas habitaciones en zonas céntricas y bien comunicadas.

El esfuerzo económico para jóvenes y trabajadores

El coste mensual de alquilar una habitación en estas ciudades equivale ya a casi un tercio del salario mínimo interprofesional (1.184 euros/mes), o incluso al gasto mensual en alimentación para una pareja según la OCU (hasta 400 euros). Para estudiantes y jóvenes trabajadores, la situación es especialmente dura: las fianzas pueden llegar hasta tres meses más el primer mes por adelantado, lo que supone un desembolso inicial difícilmente asumible para quienes buscan independencia o trasladarse por motivos laborales o académicos.

Un testimonio recogido recientemente ilustra este malestar: “Los alquileres son abusivos. Exigen pagos de fianzas de incluso tres meses y más el primer mes”, relata Francisco López, estudiante que lleva más de un mes buscando habitación intensamente en Valencia.

Variaciones geográficas: ¿Dónde es más caro alquilar?

El ranking lo lideran claramente Barcelona (638 €/mes), Bilbao (621 €/mes) y Madrid (605 €/mes). En Madrid destacan distritos como Chamartín (663 €), Chamberí (660 €), Moncloa-Aravaca (650 €), mientras que los barrios periféricos como Villaverde, Vicálvaro o Usera mantienen precios algo más bajos pero siguen superando los 400 euros mensuales por habitación.

En ciudades como San Sebastián, la presión internacional y la escasez de oferta han disparado tanto el precio del alquiler como el coste por metro cuadrado: la media nacional se sitúa en torno a los 6.071 €/m² para compra y los alquileres alcanzan los 18,7 €/m² mensuales, solo superados por Barcelona y Palma.

A día de hoy, 27 de agosto de 2025, la tendencia es clara: incluso en capitales medianas como Pamplona, Málaga, o Palma, alquilar una habitación cuesta ya entre 425 y 450 euros mensuales. Por otro lado, provincias como Jaén, Cáceres, Badajoz y Ciudad Real ofrecen opciones más económicas (250 €), aunque representan excepciones dentro del panorama nacional.

Oferta al alza pero precios aún disparados

Aunque la oferta crece –en Zamora aumentó un 10%, pero allí mismo el precio subió un 18%– las subidas no se han frenado. En Segovia la oferta creció un 31% pero los precios aumentaron un 16%. Por el contrario, en ocho capitales disminuyó la disponibilidad; Sevilla destaca entre ellas con una reducción del 5% en oferta pero subida del 7% en precios.

Las comunidades autónomas más afectadas por la subida del alquiler de habitaciones son Andalucía (+21%), País Vasco (+18,8%), Baleares (+17,5%) y Comunitat Valenciana (+12,8%). Solo Navarra (-0,6%) y Cantabria (-0,1%) presentan descensos interanuales en los precios medios.

¿Qué esperar para lo que queda de año?

Las previsiones apuntan a subidas moderadas gracias a las nuevas políticas regulatorias sobre el índice de referencia para alquileres. El Gobierno prevé sustituir el IPC por un nuevo índice elaborado por el INE que limitaría las subidas a menos del 2% anual para contratos regulados. Sin embargo, expertos advierten que es imposible prever con exactitud cómo evolucionará el mercado ante factores externos como las tensiones internacionales o cambios fiscales.

Mientras tanto, alquilar una habitación ya no es garantía de ahorro ni solución fácil para quienes buscan vivienda en las grandes ciudades españolas. La presión sobre el mercado es tal que compartir piso se ha convertido –paradójicamente– en un lujo urbano reservado a quienes pueden asumir costes similares a los del alquiler completo hace apenas diez años.

Entre la incertidumbre regulatoria y la escalada imparable del precio del suelo urbano, encontrar una habitación asequible en ciudades como Madrid o Barcelona se ha transformado en una auténtica carrera contrarreloj donde quien paga rápido y mucho tiene ventaja.

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