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Para mear y no echar gota.
«Padre».
Esa era la palabra en clave que Julio Martínez, el empresario investigado como testaferro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, usaba en sus comunicaciones cifradas para referirse al hombre que gobernó España entre 2004 y 2011. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional llevan meses desentrañando ese lenguaje codificado, en el que también aparecen «hermano» y «primo» cuyas identidades reales siguen bajo análisis.
De acuerdo con la exclusiva del periodista Alejandro Entrambasaguas en El Debate, los investigadores han encontrado que Martínez también empleaba términos como «hermano» o «primo» en sus intercambios, cuyas verdaderas identidades están actualmente bajo análisis.
Las comunicaciones más delicadas se realizaban a través de teléfonos desechables, un método que los agentes consideran revelador en escenarios donde hay sospechas de seguimientos policiales.
La UDEF considera ese detalle revelador por sí solo.
Las reuniones que no debían dejar rastro
Setenta y dos horas antes de su detención, Martínez tuvo un encuentro secreto con Zapatero en una zona sin cobertura telefónica del monte de El Pardo. No era la primera vez. La investigación ha documentado cinco reuniones en la residencia del expresidente en Aravaca relacionadas con las transferencias de Plus Ultra a Venezuela que analiza la Audiencia Nacional.
El patrón es siempre el mismo: lugares sin señal, teléfonos de prepago, ningún rastro digital. La arquitectura perfecta para mantener conversaciones que no deben aparecer en ningún servidor.
Lo que los investigadores fueron reconstruyendo pacientemente durante meses es ese rastro que alguien trabajó para que no existiera.
El dinero que llegó después del rescate
La UDEF ha verificado que Zapatero recibió aproximadamente 463.000 euros de Análisis Relevante SL, la empresa de Martínez, entre 2020 y 2025. Sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, obtuvieron otros 198.000 euros adicionales a través de su agencia Whathefav SL por trabajos de diseño, maquetación y edición de los informes que elaboraba su padre.
La cronología es lo más comprometedor. En 2021, cuando el Consejo de Ministros aprobó el rescate de Plus Ultra con 53 millones de euros públicos, los pagos a Zapatero se dispararon hasta los 75.000 euros ese año. Del total que recibió el expresidente, 360.000 euros llegaron después de que se aprobara el rescate a la aerolínea venezolana.
La Fiscalía Anticorrupción y la UDEF sospechan que Análisis Relevante pudo ser una sociedad pantalla para cobrar comisiones por ese rescate. Los investigadores han encontrado en el ordenador de Martínez un contrato en el que Plus Ultra comprometía el 1% del dinero público recibido a favor de Zapatero si lograba conseguir la ayuda.
Los informes verbales y la estrategia de la opacidad
En su comparecencia ante la comisión investigadora del Senado en marzo, Zapatero argumentó que muchos de sus informes eran verbales. Una afirmación que generó controversia inmediata porque es exactamente lo que hace imposible documentar el trabajo supuestamente realizado.
La mecánica era la siguiente, según la investigación: Martínez ofrecía los llamados ARInformes de Análisis Relevante a empresas españolas. Zapatero elaboraba el contenido. Sus hijas hacían el diseño y la maquetación. Y el dinero fluía hacia el expresidente y hacia su familia con la apariencia de servicios profesionales.
Zapatero insistió ante el Senado en que no es un lobista, que no intervino en el rescate de Plus Ultra y que nunca recibió dinero directamente de la aerolínea. Lo que los investigadores señalan es que no hace falta que el dinero venga directamente de la aerolínea cuando hay empresas intermedias que lo canalizan.
Lo que viene
El presidente del Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y su consejero delegado también están entre los investigados. Se enfrentan a acusaciones de blanqueo de capitales, organización criminal, fraude fiscal y falsificación documental.
La UDEF tiene previsto remitir un informe definitivo a la Audiencia Nacional en las próximas semanas. Entonces se sabrá quiénes son «hermano» y «primo» en los mensajes cifrados. Entonces se sabrá si los 463.000 euros que recibió Zapatero corresponden a servicios reales o a algo de naturaleza diferente.
El expresidente que gobernó España ocho años usaba el nombre en clave «padre» en las comunicaciones de quien investigan como su testaferro. Quedaba con él en zonas sin cobertura. Sus hijas cobraban de la misma empresa. Y el dinero se multiplicó justo después del rescate.
La Audiencia Nacional tendrá la última palabra. Pero las preguntas ya están todas formuladas.
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