El Grupo Le Duff, fundado por Louis Le Duff en 1976 sobre la base de un concepto que se apoya en unos productos de calidad fruto de la investigación sobre la salud, combina el sabor, la tradición francesa y la nutrición. Todavía hoy, el proceso de fabricación se mantiene, por voluntad propia, muy artesanal para preservar la calidad de las recetas tradicionales. El Grupo se compone de un nutrido listado de empresas, elaboran productos, tienen franquicias y son muy variados, pero quería hablarles hoy de una de sus líneas, ya que el consumo de pan y bollería de estilo francés (baguettes y croissants) crece de forma continua a un ritmo del 3% anual en Europa y en el resto del mundo, impulsado por el auge de la hostelería y la restauración, tanto tradicional como rápida.
La panadería francesa ocupa una posición única entre las tradiciones panaderas del Norte y el Sur de Europa. Francia es un país conocido por sus materias primas de calidad única: harina de tradición francesa sin aditivos, mantequillas artesanas. Con un saber hacer panadero más que secular, Francia produce dos productos emblemáticos de fama mundial: la baguette y el croissant de mantequilla 100% natural. A ellos se asocian, valga el chauvinismo, los valores eternos de Francia: su arte de vivir, su calidad de vida, su refinamiento de fama mundial. Alimento mítico y básico, el pan de calidad goza asimismo de una imagen de producto saludable entre los consumidores.
Desde hace casi veinte años, el sector de la panadería está experimentando un auténtico cambio en Europa con la expansión del consumo fuera del hogar y con el desarrollo de productos y servicios dirigidos a los profesionales de los oficios de la restauración. El sector de la hostelería y de la restauración busca soluciones eficaces, sencillas, de calidad y económicas. Para ello, recurren a profesionales de la panadería como Bridor, que ofrece una amplia gama de productos que pueden ser de su interés, por lo que les invito a pinchar aquí.
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