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¿Compramos el mejor aceite del mercado? Trucos para elegir con cabeza

Juan Luis Recio 08 Sep 2019 - 15:12 CET
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Es cierto que en el mundo del aceite de oliva es toda una odisea discernir entre un aceite bueno y uno superior. Así, cuando nos pasamos por un lineal de supermercado, nos detenemos por ejemplo en la zona de alimentación y nos adentramos en el pasillo de los aceites. En ese momento, se nos viene todo un mundo encima: una cantidad ingente de diferentes tipos de aceites de oliva uno tras otro. De diferentes formas, colores, sabores e incluso texturas (aunque no las percibimos).

Pues así un día descubre un aceite muy interesante. mejor una almazara, la de Conde Benalúa que cuenta con unos aceites muy interesantes y diferenciados de los que les hablaré con mayor detalle en breve, pero los traigo aquí a colación porque a través de ellos he accedido a la información que hoy está leyendo y que confío resulte de su interés.

La cultura del aceite de oliva, en todas sus formas, es meramente informativa si la comparamos con el vino, por poner un parentesco cercano. La sociedad dispone de infomación sobre aceite, pero no lo suficiente para diferenciar uno bueno de otro mediocre.  Por ejemplo, hace alrededor de un año, la OCU realizó un estudio en referencia a muchas marcas, las cuales mencionaban en su etiquetado que eran virgen extra, cuando apenas rozaban el límite de la peroxidación y acidez que debe tener un AOVE. Como bien ya se conoce, estas siglas hacen mención al Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE), la mayor y más alta calidad dentro de este sector de la alimentación.

Hoy en día, sobre todo en alimentación, es bastante normal no fiarse de una marca que no conocemos. No sabemos nada, si es popular o si tiene referencias entre los nuestros. Y, ante ello, preferimos no arriesgar. Pero hay formas relativamente fáciles de saber si lo que compramos es fiable para introducirlo en nuestro hogar. La mayoría de los que consumimos alimentación regular tenemos familia, y lo que entra en casa es consumido por la misma. No sería nada perdonable tener una mala digestión, o algo peor si compramos un producto alimenticio de mala calidad, ¿verdad?

En el caso del aceite de oliva hay que estar muy seguros de comprar siempre un virgen extra, un aove, la mayor calidad. La diferencia de precio no es un punto para negar la compra y contentarse con un aceite simplón, del montón. Debemos pensar que es un producto que le añadiremos como aderezo a nuestras comidas, y nuestros comensales, en la mayoría de los casos, serán nuestra familia. Si nuestra misión como padres y madres de familia es mejorar la vida de los nuestros, no sería aconsejable decantarse por un aceite de girasol; o si empezamos en el mundo gastronómico o tenemos ya cierta experiencia entre los fogones, bien sabremos que el punto que le da un aderezo como es el aceite virgen extra no te lo puede dar uno de peor calidad o degradado.

Lo primero de todo, si nos llama la atención una marca en el lineal, es preguntar a conocidos del sector o en su defecto buscar la marca por internet. Probablemente en la botella no tenga la acidez del aceite, que no debe ser superior a 0.8º. En la mayoría de los casos, tendrá su propia web corporativa y una explicación de su aceite. Si en ella explican la procedencia, si lo mezclan o es propio y la acidez (entre otras propiedades organolépticas), vamos a buen puerto. Esto se podría aplicar a todo tipo de alimentación, no solo al aceite de oliva, claro. Incluso, pedir la nota de cata a la misma cooperativa para asegurarnos que todo está correcto, y que las notas alimenticias que indican en la botella están certificadas por un laboratorio reconocido. Como decía un slogan publicitario, ‘cuánto mas informados estemos, mejor decidimos’.

Muchos ya conocerán que no es lo mismo virgen que virgen extra. Las propiedades que tienen en su versión mejorada como extra son fruto de miles de estudios clínicos, como el último estudio realizado por los investigadores del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada UGR. En dicho estudio determinan que, si tomas con regularidad aceite de oliva virgen extra, y cambias el aceite de girasol en menor medida, probablemente aumentaría tu esperanza de vida; siempre y cuando forme parte de tu dieta regularmente. Además, tenemos fantásticos vídeos explicativos de Predimed sobre la influencia del aceite de oliva y su importancia en la dieta mediterránea, que le animamos a ver porque ayudan a entender mejor la forma en el que este alimento nos mejora, previniendo problemas circulatorios y de oxidación interna.

Pero no nos equivoquemos al empezar a consumir aceite de oliva en grandes cantidades diarias. Estaríamos ante una dieta muy equilibrada si, además de añadir AOVE a nuestra vida, lo controlamos dejando una media de 40 ml a diario. Ya conocemos el dicho de ‘los extremos nunca son buenos’, y tanto el aove en poca cantidad es malo (o no llega a beneficiarte con sus propiedades organolépticas) como en su exceso de vaciar la botella de 500 ml en dos días. No deja de ser un alimento muy graso que, como en todas las dietas, el exceso será negativo si lo que queremos es conservar o disminuir nuestro peso. La fórmula maestra de toda dieta será siempre quemar más de lo que se consume, por lo que… ¡tomarlo sin excederse es la clave!

Pues muchas gracias a Conde Benalúa por estos buenos consejos y trucos que confío le hayan resultado de utilidad.

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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