Hacienda López de Haro presenta La buena vida, una campaña que trasciende el vino para reivindicar una manera de vivir ligada a lo esencial: al tiempo sin prisa, al trabajo hecho con las manos, a la conversación compartida y a una relación más consciente con la tierra. Una invitación a reconectar con el origen, la cultura del vino y una forma de disfrute serena, elegante y profundamente riojana. Ubicada a los pies de la Sierra de Cantabria, frente al río Ebro, Hacienda López de Haro ha construido desde sus inicios un proyecto estrechamente vinculado a su entorno. La buena vida nace de esa relación con el territorio y se apoya en valores como la autenticidad, la hospitalidad, el respeto por la tradición y la búsqueda constante de equilibrio, tanto en los vinos como en la experiencia que los rodea. Más allá del concepto, la campaña se articula en torno a vivencias y personas reales. La buena vida pone el foco en mujeres y hombres que han decidido cambiar el ritmo y la mirada: artesanos del cuero, la cerámica o la costura, agricultores y pastores, apicultoras, hortelanas, ceramistas, así como creadores vinculados al arte, la escritura o la publicidad. Personas que trabajan con las manos, que cultivan, crean o piensan, y que han dejado atrás dinámicas aceleradas para volver a la tierra, al oficio y a la conversación sin prisa. Perfiles que han encontrado en La Rioja un lugar donde vivir de una forma más sencilla, consciente y conectada con lo esencial.
“La buena vida tiene que ver con saber parar, con compartir y con darle valor a lo que hacemos cada día”, explica Richi Arambarri, director general de Hacienda López de Haro. “Es una filosofía que está en nuestra manera de elaborar vino, en cómo entendemos el territorio y en la relación que queremos construir con quienes se acercan a la bodega”. “A la vez”, explica Arambarri, “es algo profundamente arraigado en la forma de ser riojana”. En La Rioja “vivimos a ritmo lento, tenemos a diario tiempo de calidad, disfrutamos de una gastronomía auténtica en cada barra, compartimos con frecuencia sobremesa con amigos y familia, o podemos conectar con la naturaleza a unos minutos”, enumera. En definitiva, “La buena vida es nuestro estilo de vida real, somos conscientes de lo afortunados que somos y con esta campaña reivindicamos ese valor y lo transmitimos al mundo”, asegura.
La buena vida se convierte así en un espacio de encuentro y conversación. Alrededor de una mesa, con la gastronomía y el buen vino riojano como pilares esenciales, la campaña promueve diálogos abiertos, intercambio de ideas y reflexiones profundas sobre el trabajo, el territorio, la cultura y la manera de habitar el tiempo. El vino actúa como hilo conductor: acompaña, conecta y da sentido a esos momentos compartidos. La campaña ha sido desarrollada junto al creativo David Ruiz y su agencia Ruiz Company, a través de un proceso basado en la escucha, la convivencia y la observación. Un trabajo conjunto con la bodega que ha dado lugar a un relato construido desde la experiencia, captando momentos reales y conversaciones auténticas, y trasladándolos a un lenguaje visual y narrativo coherente con la identidad de Hacienda López de Haro. A lo largo del año, La buena vida se desplegará a través de encuentros, contenidos editoriales y piezas audiovisuales que recogen estas historias y experiencias, invitando a descubrir el universo de Hacienda López de Haro desde dentro.
Fundada hace dos décadas en San Vicente de la Sonsierra, una de las localidades con mayor tradición vitivinícola de Rioja Alta, Hacienda López de Haro elabora la colección que lleva su nombre: una amplia gama de vinos que recupera la histórica finura riojana para dar forma a clásicos contemporáneos, elegantes y equilibrados. La bodega cuenta también con Classica, una colección de grandes reservas procedentes de añadas excepcionales que rinde homenaje a los pioneros de la historia de Rioja. Vinos de larga crianza y vocación de guarda que han alcanzado un destacado reconocimiento internacional. Hacienda López de Haro completa su propuesta con un proyecto enoturístico propio, concebido para ofrecer experiencias auténticas que reflejan la esencia del territorio y el carácter riojano.
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