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Bibi, o simplemente «B», la mujer que irrumpió en la vida de Freddie Mercury como su hija secreta, ha fallecido a los 48 años tras una larga lucha contra el cordoma, un tipo raro de cáncer espinal que crece lentamente. Su familia ha comunicado con gran tristeza la noticia, destacando que dejó este mundo en paz, dejando atrás a sus dos hijos de nueve y siete años.
Su esposo, Thomas, compartió detalles con el Daily Mail: «B ahora se reúne con su querido y amoroso padre en el reino de los pensamientos. Sus cenizas han sido esparcidas al viento sobre los Alpes«. Esta imagen poética pone punto final a un capítulo marcado por el anonimato y una lucha interna, justo cuatro meses después de que su existencia fuera revelada al público gracias al libro Love, Freddie, escrito por la biógrafa Lesley-Ann Jones.
La revelación sobre Bibi sacudió el mundo de Queen.
Según Jones, Mercury tuvo a la niña en 1976 durante una relación con la esposa de un amigo cercano. El cantante la llamaba «mi trésor« –que significa tesoro en francés– o «mi ranita», manteniendo una relación cercana hasta su muerte en 1991 por neumonía bronquial provocada por el SIDA. Le obsequió un globo terráqueo para seguir las giras de la banda y le confió 17 volúmenes de sus diarios personales poco antes de fallecer, material que fundamenta el libro y que incluye pruebas de ADN verificadas.
Durante décadas, Bibi optó por el silencio. Como médica en Francia, temía que revelar su identidad pudiera perjudicar su carrera y afectar a sus pacientes. Residió allí con su familia mientras buscaba constantemente el mejor tratamiento para el cordoma, diagnosticado cuando era muy joven. Hubo momentos de remisión, pero la enfermedad regresó con fuerza.
En sus últimos años, se centró en una misión: contar la verdad sobre su padre. Colaboró durante cuatro años con Jones, incluso mientras se sometía a intensos tratamientos de quimioterapia. «Estoy destrozada por la pérdida de esta mujer que se convirtió en mi amiga íntima», confesó la autora. «Se acercó a mí con un objetivo altruista: desafiar las mentiras y ofrecer la verdad sobre Freddie«.
El libro, lanzado el 5 de septiembre de 2025, generó controversia desde su anuncio. Mary Austin, expareja y confidente de Mercury, expresó su incredulidad en The Sunday Times: «Me sorprendería mucho si hubiera tenido una hija». Sus abogados intentaron detener su publicación sin éxito. Las palabras de Austin afectaron profundamente a Bibi, quien no obstante persistió en su camino. Miembros de Queen, como Brian May, adoptaron una postura neutral, mientras que su esposa Anita Dobson calificó las afirmaciones como «noticias falsas».
A pesar de su fragilidad física, Bibi cumplió un sueño increíble el verano pasado: viajó junto a Thomas y sus hijos a Sudamérica, alcanzando así el majestuoso Machu Picchu contra todo pronóstico. Al regresar, comenzó un ciclo intensivo de quimioterapia –cuatro días en hospital y tres días en casa– justo cuando el libro se publicaba. Tuvo oportunidad de ver cómo impactaba.
Su legado va más allá del escepticismo. Según Jones, Mercury compuso canciones para ella como «Bijou» y «Don’t Try So Hard». En una carta póstuma, Bibi escribió: «Me adoraba y estaba completamente entregado a mí. Tuve que crecer sin él y aceptar que no estaría presente en los momentos felices. Durante tres décadas anhelé tener a mi papá solo para mí y mi familia».
La familia está considerando publicar fotos inéditas donde aparece Bibi junto a su padre; sin embargo, ninguna ha visto aún la luz pública. Su vida estuvo dedicada tanto a la medicina como al resguardo personal, contrastando notablemente con el fulgor escénico propio de Mercury. En un mundo que reescribe relatos constantemente, ella buscó honestidad.
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