Fue en de 2012 y todavía colea. Y para mayor encono, en una fase en la que raro era el mes en que no sacaban alguna foto de gente hurgando en los cubos de basura o con cara de hambre, lo presentado como la paradoja en un país en plena bancarrota.
El reportaje del diario estadounidense ‘The New York Times‘ aparecía en la edición del 6 de abril, y era devastador para la imagen de España, habitualmente descrito como un lugar de de «siesta y fiesta«.
En ‘In Spain, Women Enslaved by a Boom in Brothel Tourism‘, la periodista Suzanne Daily describía a nuestro país como un hervidero de prostitución donde se ha producido un «boom» del negocio del sexo de pago.
La Junquera, municipio perteneciente a Gerona que hace frontera con Francia, es tomado como ejemplo de la creciente presencia de prostitutas y clientes en nuestro país.
Destacaba la reportero norteamericana el cambio que se ha producido: de ser un tranquilo pueblo fronterizo donde los camioneros descansaban y los franceses venían en busca de productos típicos de cerámica y cuero a acoger en gran negocio del sexo de pago.
«La prostitución es un gran negocio aquí, al igual que en toda España, donde es esencialmente legal» .
Según el periódico, mientras la economía española estaba luchando contra la crisis, la prostitución había explotado tanto en grandes ciudades como en pequeños pueblos. Y muestra de este inminente aumento, es la variación del perfil del cliente del sexo de pago.

Hombres jóvenes
Anteriormente, eran hombres mayores quieren recurrían a los servicios de estas mujeres, pero hay una demanda cada vez mayor de hombres jóvenes.
Estos han pasado a divertirse en burdeles en vez de en discotecas. De hecho, el 39% de los hombres españoles han reconocido haber visitado a una prostituta al menos una vez.
Con este aumento de la clientela el sexo se ha convertido en un negocio rentable, no para las mujeres, sino para quienes las controlan.
Un informe sobre el tráfico de mujeres cifra entre 200.000 y 400.000 las mujeres que trabajan en la prostitución en España. El 90% de ellas son traficadas.

Turismo y maltrato
Como si fuera un paraíso de prostitución, España se muestra como un país de turismo sexual. En Francia estas prácticas son ilegales y eso provoca que hombres franceses se desplacen a nuestro país en busca de sexo.
«Quizá están siendo forzadas, pero creo que pasan un buen rato», comenta un cliente procedente de París que ha viajado al país vecino en busca de una prostituta.
Entre alguna de las críticas se encuentra también la inexistencia de una ley que diferencie el tráfico de la inmigración ilegal en nuestro país.
Además, en Barcelona se ha gestado una mafia china dedicada a la explotación. El diario critica una gran extensión del problema y una inexistente solución.
Por otro lado, el maltrato y la violencia con la que son tratadas estas mujeres lo refleja aludiendo a casos recientes como el de la chica de 19 años a la que tatuaron en el cuello un código de barras con el dinero que todavía debía a sus traficantes.
Igualmente, recoge las declaraciones de una rumana que vino a España y fue obligada a ejercer este trabajo.
«Para mi la vida ha acabado. Nunca olvidaré que he hecho esto»
«Por ahora, la prostitución es legal y no está regulada en España. El proxenetismo es ilegal, por ello la mayoría de burdeles operan más como hoteles».
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