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LA UE IMPONE NUEVAS NORMAS AMBIENTALES EN HOSTELERÍA

Lo de ‘toda la vida’ que prohíbe la UE y pronto no verás ni en bares ni en cafeterías

Sobres monodosis y envases individuales desaparecerán de la hostelería por la nueva normativa europea que busca reducir residuos y transformar costumbres

Periodista Digital 10 Jun 2025 - 08:36 CET
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Si eres de los que piden un café y, casi en piloto automático, rasgan el clásico sobre de azúcar mientras charlan en la barra, prepárate: esa escena está a punto de convertirse en un recuerdo del pasado.

La Unión Europea ha dado luz verde a una nueva normativa que revolucionará la forma en la que bares, cafeterías y hoteles sirven productos tan cotidianos como el azúcar, la mantequilla o la mermelada.

A partir de mediados de 2026, los envases monodosis desaparecerán de nuestras mesas y desayunos por mandato del Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), una medida tan ambiciosa como polémica que pone patas arriba décadas de costumbres en la hostelería.

La razón de este cambio es clara: Europa está inmersa en una lucha titánica contra los residuos plásticos.

Según datos recientes, los envases representan nada menos que el 36% de los residuos sólidos urbanos. El objetivo es reducir drásticamente este porcentaje eliminando los recipientes de un solo uso tan habituales en restaurantes y hoteles. Así, pedir un café y recibir un sobrecito de azúcar será pronto cosa del pasado; igual que encontrar minitarrinas de mantequilla o mermelada en los buffets hoteleros.

¿Qué productos desaparecen exactamente?

La lista es más amplia de lo que parece a simple vista. La normativa afecta a:

La alternativa será el regreso (o, para algunos jóvenes, el descubrimiento) de azucareros tradicionales recargables, tarros colectivos para mermeladas y mantequillas servidas en envases reutilizables. En lugar del práctico sobrecito para uno, ahora tocará compartir el tarro con el resto del local. Los hoteles también dirán adiós a sus minúsculas amenities: los champús pasarán a dispensadores fijos.

Producto eliminado Alternativa recomendada
Sobres individuales de azúcar Azucareros recargables
Minitarrinas de mermelada Tarros compartidos
Paquetes pequeños mantequilla Envase reutilizable colectivo
Monodosis salsas/condimentos Dispensadores comunes
Botes pequeños gel/champú Dosificadores fijos

Una medida que divide opiniones (y desayunos)

Las reacciones no se han hecho esperar. Por un lado, defensores del medio ambiente celebran la decisión como un paso necesario para frenar la montaña diaria de plásticos desechables. Los ecologistas insisten: menos envoltorios significa menos basura en vertederos y mares. La hostelería representa uno de los sectores donde más residuos plásticos se generan por habitante al día.

Pero no todo son aplausos. Los hosteleros ven venir una tormenta logística: usar recipientes colectivos implica repensar rutinas, reforzar protocolos higiénicos e invertir en nuevos sistemas para servir productos básicos. En buffets multitudinarios —como los desayunos hoteleros— temen colas interminables junto al azucarero y debates sobre cuánta mantequilla es “justa” para cada tostada. También hay dudas razonables sobre la higiene: compartir tarros implica extremar la limpieza para evitar riesgos sanitarios.

¿Afectará esta revolución a tu experiencia en el bar?

El cambio será palpable en cualquier establecimiento hostelero europeo desde mediados de 2026. Desaparecerán los discretos sobres con mensajes publicitarios (“Endulza tu día”) y volverán los clásicos azucareros, ahora más modernos pero igual de propensos a derrames torpes cuando uno anda justo de pulso matinal.

Los expertos aseguran que existen protocolos para garantizar la seguridad alimentaria con envases compartidos: cucharitas limpias para servir, recambios frecuentes y una atención extra por parte del personal. Las grandes cadenas ya exploran soluciones tecnológicas —dispensadores automáticos o tarros inteligentes— para minimizar riesgos y agilizar el servicio.

El trasfondo ecológico: economía circular en acción

Esta transformación no es un capricho aislado. Forma parte del giro europeo hacia una economía circular, donde se prioriza reducir, reutilizar y reciclar todo lo posible. El Reglamento PPWR busca atacar uno de los puntos débiles del consumo moderno: nuestra adicción al confort empaquetado.

Los sobres monodosis son cómodos pero tremendamente ineficientes desde el punto de vista ambiental. Cada bolsita genera más envoltorio por gramo consumido que su equivalente a granel. La UE apuesta ahora por envases duraderos y rellenables —no solo en bares— sino también en supermercados, hospitales y hasta oficinas.

Lo que viene después (y algunas curiosidades para contar en el bar)

Así pues, ve despidiéndote poco a poco del sobrecito individual. Porque lo verdaderamente importante —más allá del formato— seguirá siendo poder disfrutar ese café mañanero entre amigos… aunque ahora toque preguntar “¿me pasas el azucarero?”

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