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TENSIÓN CRECIENTE TRAS LOS RECIENTES MOVIMIENTOS MILITARES

Israel no se fía de los terroristas de Hamás y mantiene la línea de control y los bloques amarillos más metidos en Gaza de lo ‘pactado’

Imágenes satelitales indican que el ejército israelí ha avanzado más allá de la línea acordada en Gaza, mientras las secuelas de la crisis de los rehenes y el tira y afloja diplomático con EE. UU. continúan

Periodista Digital 24 Oct 2025 - 10:44 CET
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Hamás es una mera sombra de lo que era, pero la ‘máquina terrorista’ aún podría reinventarse

Israel necesita tomar duras decisiones sobre Gaza que pondrán a prueba su relación con EE.UU.

Las últimas imágenes obtenidas por satélite, validadas por medios internacionales, han revelado que las fuerzas israelíes han establecido su línea de control varios cientos de metros más adentro de la Franja de Gaza de lo que se había acordado inicialmente en el alto el fuego con los terroristas de Hamás.

La llamada “línea amarilla”, señalada en los mapas oficiales como límite de retirada, ha sido sobrepasada en al menos dos zonas clave, donde los marcadores físicos se sitúan más hacia el interior del enclave palestino.

Este movimiento altera el equilibrio en el terreno.

Israel, que había acordado retroceder hasta esa frontera para facilitar la entrada de ayuda humanitaria y permitir el retorno de desplazados, ahora ejerce un control territorial mayor al esperado.

Esta situación añade una capa adicional de tensión a un contexto ya marcado por la precariedad humanitaria y la incertidumbre política.

La Franja de Gaza se presenta como un territorio dividido: Hamás controla el oeste, mientras que Israel mantiene su dominio sobre el este, con la “línea amarilla” como una frágil frontera visible. Este reparto no ha logrado estabilizar la región; al contrario, ha dejado a cientos de miles de desplazados en un limbo. Familias enteras sobreviven en tiendas improvisadas junto a ruinas, sin poder regresar a sus hogares mientras esta línea de control permanezca donde está.

Las consecuencias del bloqueo territorial se ven agravadas por la escasez alimentaria. Muchos exrehenes liberados por Hamás han compartido que durante su cautiverio recibieron menos de 300 calorías diarias, una cantidad ridícula que puede acarrear secuelas físicas y psicológicas duraderas. Médicos y expertos advierten que una desnutrición prolongada en condiciones extremas puede provocar daños metabólicos, inmunitarios y neurológicos difíciles de revertir.

En el ámbito diplomático, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha afirmado con firmeza que Israel es independiente y que Estados Unidos no dicta nuestra política. Estas declaraciones llegan tras críticas sobre cuánta autonomía tiene Israel en la gestión del conflicto y cómo Washington influye en las operaciones militares y los acuerdos temporales.

Netanyahu ha subrayado que, aunque valora el apoyo recibido por parte del gobierno Trump durante la operación para rescatar rehenes y las acciones realizadas en Gaza, las decisiones estratégicas son soberanas. “Israel toma sus propias decisiones, siempre pensando en nuestra seguridad nacional y la protección de nuestros ciudadanos”, expresó recientemente el mandatario.

¿Hacia dónde se dirige el conflicto?

El avance israelí dentro de Gaza introduce un nuevo elemento impredecible a esta crisis. El equilibrio logrado con el alto el fuego es, en realidad, muy frágil: Hamás y las autoridades palestinas critican esta ocupación adicional como una violación clara de los compromisos establecidos, mientras que Israel justifica su movimiento por razones relacionadas con la seguridad y prevención ante posibles ataques.

Estos hechos, sumados a la situación crítica de los desplazados y las cicatrices físicas y emocionales sufridas por los rehenes, complican cualquier posible solución duradera. El futuro inmediato para Gaza, así como su reconstrucción y la posibilidad de restablecer una vida digna para sus habitantes dependerán crucialmente de cómo las partes implicadas logren negociar, cumplir acuerdos previos y garantizar el respeto a los derechos humanos.

El tira y afloja entre seguridad, soberanía y necesidades humanitarias define hoy el escenario en Gaza, donde cada movimiento militar o diplomático impacta directamente en la vida diaria de miles de personas.

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