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China ha dado un paso significativo al aprobar la Ley para la promoción de la unidad y del progreso étnico. Esta iniciativa fue impulsada por la Asamblea Nacional del Pueblo durante las Dos Sesiones. Xi Jinping considera que esta ley es fundamental para construir una «conciencia de comunidad entre la nación china». Sin embargo, los críticos advierten que podría acelerar el proceso de asimilación cultural.
La nueva norma eleva a rango legal el pensamiento de Xi acerca de la «sinización» de los 56 grupos étnicos reconocidos. Los Han, que constituyen más del 90% de los 1.400 millones de habitantes, son considerados el «tronco» del árbol nacional, mientras que las demás etnias son vistas como «ramas y hojas». Desde la educación preescolar, todos los niños aprenden en putonghua, el chino estándar, dejando atrás el uso de lenguas maternas en regiones como Tíbet o Xinjiang.
Antecedentes de tensiones étnicas
China presenta un mosaico único en términos de diversidad. Se reconocen 56 etnias, pero son los Han los que dominan con 1.280 millones de personas. Minorías como los uigures (alrededor de 11 millones), tibetanos (6 millones) o mongoles residen en áreas ricas en recursos y estratégicamente importantes.
- Xinjiang: Es hogar de los uigures musulmanes. En 2009, disturbios en Urumchi dejaron un saldo trágico de 200 muertos. Pekín respondió creando campos de «reeducación» para más de un millón, según informes de la ONU.
- Tíbet: Las protestas en Lhasa en 2008 resultaron en decenas de muertes. El gobierno controla monasterios y promueve la migración Han.
- Mongolia Interior: Recortes en la enseñanza del mongol en 2020 desataron protestas.
Desde su llegada al poder en 2012, Xi ha centrado sus esfuerzos en consolidar una identidad común. Promueve matrimonios mixtos, comunidades integradas y una sinización religiosa. La ley también prohíbe ideas consideradas «perjudiciales» dentro del ámbito familiar y supervisa internet para controlar contenidos divisivos.
Objetivos de Pekín
Pekín tiene claro que busca estabilidad y seguridad nacional. Las regiones con diversidad étnica están ubicadas cerca de Asia Central y Rusia. Esta ley vincula el desarrollo económico con la protección tanto de fronteras como de recursos naturales. Además, impulsa intercambios a través de viviendas mixtas, movilidad laboral y educación patriótica.
Organizaciones críticas como Human Rights Watch advierten sobre un aumento del control ideológico. La normativa obliga a adaptar las religiones al «socialismo con características chinas». En espacios públicos, se prioriza el uso del mandarín por encima de otras lenguas.
| Aspecto clave | Medida de la ley | Impacto posible |
|---|---|---|
| Educación | Mandarín desde preescolar | Lenguas minoritarias relegadas al ámbito familiar |
| Idioma público | Prioridad visual al chino | Disminución de carteles en uigur o tibetano |
| Comunidades | Viviendas mixtas | Dispersión de guetos étnicos |
| Religión | Sinización | Control estatal sobre prácticas religiosas |
Curiosidades sobre la población china
China es un país donde conviven uniformidad y diversidad cultural. Los Han celebran el Año Nuevo con dragones y linternas brillantes. Las minorías aportan su colorido: los miao, originarios de Yunnan, lucen telas bordadas; mientras que los dai realizan danzas con elefantes. Sin embargo, el turismo promovido por los Han transforma aldeas tradicionales en meros espectáculos folclóricos. Delegados étnicos se presentan en Pekín vistiendo trajes tradicionales, lo cual se ha convertido en un símbolo oficial de «unidad».
La ley comenzará a aplicarse en julio y refuerza políticas ya existentes, especialmente visibles en Xinjiang. Podría intensificar aún más la migración Han hacia áreas minoritarias, lo que diluiría las identidades culturales propias. Expertos advierten sobre el riesgo potencial de abusos: muchos ciudadanos denuncian crecientes «divisiones». A pesar de ello, Pekín insiste en promover una prosperidad común.
Xi ha delineado «doce deberes» para fomentar esta integración cultural. La normativa incluye un preámbulo histórico inusual para las leyes chinas, que abarca 800 caracteres narrando 5.000 años de civilización unificada bajo el Partido Comunista.
Esta legislación representa un giro hacia una mayor homogeneidad por parte de China. En un país con cifras poblacionales tan elevadas como este, aunque se exhiba diversidad cultural, esta parece estar siendo controlada y domesticada. Pekín apuesta por crear un «hogar espiritual compartido» que no deje espacio a cuestionamientos ni disidencias.
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