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UN CAMBIO HISTÓRICO EN RABAT

Así es Fatima El Mansouri, la primera mujer encargada de formar Gobierno en Marruecos

La abogada y alcaldesa de Marrakech asume el reto de formar una coalición tras la victoria electoral de su partido, aunque sin mayoría parlamentaria

Periodista Digital 30 Sep 2026 - 09:14 CET
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La elección de Fatima Ezzahra El Mansouri marca el inicio de una era sin precedentes en Marruecos. Por primera vez, una mujer ha sido designada para liderar el Gobierno. La decisión del rey Mohamed VI, publicada el 29 de septiembre, llega pocos días después de las elecciones legislativas y coloca a esta política de 50 años en una situación crucial para negociar. Según Al Jazeera, este nombramiento es definido como un acontecimiento “verdaderamente histórico”.

Este gesto tiene una clara carga simbólica, pero también se enmarca en la lógica de la constitución marroquí. El partido de El Mansouri, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), fue el más votado en las elecciones del 23 de septiembre. Ahora, deberá transformar esa ventaja en una mayoría que le permita sostener el Ejecutivo.

Una carrera política ligada a Marrakech

El Mansouri se formó como abogada y ha construido gran parte de su trayectoria en Marrakech. En 2009, hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir la alcaldía de la ciudad, lo que le permitió ganar visibilidad en el ámbito nacional y consolidar una imagen asociada a la gestión urbana.

Su perfil abarca experiencia municipal, responsabilidad ministerial y liderazgo en su partido. En octubre de 2021, entró en el Gobierno como ministra de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Política Urbana. Hasta su reciente nombramiento como jefa del Ejecutivo, ejercía de alcaldesa de Marrakech.

Dentro del PAM, comparte la dirección con Mehdi Bensaid, actual ministro de Juventud y Cultura, y Fatima Saadi. Este partido, fundado en 2008 por un asesor real, se identifica como liberal y centrista. Su cercanía con la monarquía ha alimentado el debate durante años sobre el hilo entre el poder institucional y el real en Marruecos.

El nombramiento convierte a El Mansouri en la segunda mujer que asume la dirección de un Gobierno en el mundo árabe. La primera fue Najla Bouden, quien ocupó el cargo de primera ministra en Túnez entre octubre de 2021 y agosto de 2023.

La mayoría parlamentaria, primer obstáculo

El PAM logró obtener 97 de los 395 escaños en la Cámara de Representantes. Aunque esta cifra le otorga el mando del proceso, todavía está lejos de los 198 diputados necesarios para tener mayoría absoluta.

Este escenario obliga a El Mansouri a entablar negociaciones con otras fuerzas políticas. El Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI) conquistó 66 escaños y el Partido Istiqlal alcanzó 65. Ambos son potenciales socios para formar una coalición, aunque cualquier acuerdo requerirá repartir ministerios y establecer prioridades compartidas.

Sus primeros días se centrarán en tres tareas esenciales:

La Constitución marroquí normativa establece que el rey debe nombrar al jefe del Gobierno entre los líderes del partido que obtienen la mayor cantidad de escaños. Mohamed VI sigue manteniendo amplias competencias políticas, religiosas y estratégicas. Por ello, la llegada de una primera ministra no implica un cambio del centro de poder, sino un ajuste significativo dentro de un sistema donde la monarquía conserva la última palabra en asuntos cruciales.

¿Símbolo de apertura?, prueba de gestión

El ascenso de El Mansouri reafirma la presencia femenina en las instituciones marroquíes. No obstante, el valor simbólico de su nombramiento deberá enfrentar retos concretos, como la inflación, el empleo, los salarios y el acceso desigual a los servicios públicos.

El nuevo Gobierno también tendrá que gestionar inversiones significativas relacionadas con la organización del Mundial de fútbol de 2030, que Marruecos llevará a cabo junto a España y Portugal. Estas obras de infraestructura pueden estimular la economía, pero también pueden generar más presión sobre las finanzas públicas y aumentar las disparidades entre las grandes ciudades y las áreas rurales.

La nueva primera ministra asume su puesto con experiencia en planificación urbana, un ámbito crucial para un país en crecimiento que transforma sus principales núcleos metropolitanos. Dicha experiencia puede ser clave para abogar por proyectos de vivienda, transporte y servicios básicos, aunque también la deja expuesta a una rápida evaluación de los resultados.

Su elección representa un hito histórico, pero no asegura por sí sola una transformación social. El verdadero desafío radicará en que la imagen de modernización institucional se traduzca en acciones tangibles para la población. La coalición que logre establecer determinará cuánta flexibilidad tendrá para lograrlo.

Fuera de los círculos de poder, El Mansouri mantiene una conexión notable con Marrakech: antes de convertirse en la primera mujer encargada de formar Gobierno, hizo historia al liderar durante años una de las ciudades más visitadas de Marruecos. La política que comenzó gestionando una ciudad turística ahora se enfrenta al reto de coordinar toda una nación.

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